Pérdidas millonarias por lluvias en Fundalara

Este viernes los comerciantes y residentes de varios sectores de Barquisimeto estaban dedicados a tratar de salvar algunos de los objetos que durante la tarde del jueves quedaron entre las aguas que ingresaron violentamente a sus negocios o casas a causa del corto pero intenso aguacero que cayó sobre la ciudad.

“Eso fue sorpresivo; cuando vinimos a darnos cuenta el agua nos llegaba a las rodillas y hasta más arriba; lo perdimos todo; no sabemos si podremos recuperar algo”, decía ayer la profesora Miriam Pérez, a cuya vivienda, en la calle 12 entre 28 y 29, igual que a otras vecinas, ingresó lo que calificó como una tromba.

Atribuye el fenómeno a que no quitaron la tapa a la alcantarilla ubicada en la carrera 28 para que el agua cayera al canal de desagüe.

Con la ayuda de algunos jóvenes colaboradores, la profesora Pérez estuvo dedicada hasta el viernes a poner bajo el sol ropa, muebles, equipos de sonido, TV y hasta el árbol navideño que ya había limpiado para iluminar la sala de su casa.

Dijo que hace seis años ocurrió algo similar y aún está esperando la ayuda oficial ofrecida entonces.

Pedro Angulo, quien también fue testigo de lo ocurrido, mostró en la pared la altura a la que llegó el agua.

Pero la situación más seria se vivió en la avenida Capanaparo, urbanización Fundalara, donde las aguas del canal que le bordea por el este se salieron de su cauce e ingresaron en viviendas y comercios, dejando pérdidas millonarias, hasta ayer no cuantificadas.

“Nosotros tenemos pérdida total en la planta baja de la mueblería; todo se perdió con el agua que entró”, declaró Carla Colmenares, directora del grupo Supply, que vende lo relacionado con equipos de oficina y hogar.

Al mediodía del viernes, con sus colaboradores, aún se encontraba dedicados a sacar agua y barro y limpiar algunos de los muebles afectados, aunque consideraba irrecuperable la mayoría de la existencia.

“Pero tenemos que seguir adelante; limpiamos esto y nuevamente estaremos atendiendo a la gente, pidiéndole a Dios no vuelva a ocurrir algo igual”, afirmó.

Su vecina, la doctora Yajaira Goncálvez, de la clínica odontológica Los Leones, estaba en labor similar, barriendo barro y limpiando los equipos que también quedaron entre las aguas desbordadas del canal.

“Nunca pensé que una cosa como esta pudiera pasar porque hace pocas semanas lo limpiaron, pero el aguacero fue muy fuerte”, manifestó.

En la misma situación se encontraban las familias de cerca de quince viviendas de la avenida Capanaparo.

Frente a las casas se podían observar colchones, muebles, ropa, zapatos, fotos y documentos personales  expuestos a los rayos solares para tratar de secarlos.

“Hace unos treinta años ese canal se salió durante un aguacero y también nos inundamos, y hace cinco pasó otra vez, aunque menos, pero lo de ahora fue serio”, dijo Janeth Rivas, vecina, quien lamentaba haber perdido prácticamente la mayor parte de sus muebles.

Algunos lograron limpiar temprano, pero los más afectados seguían sacando objetos hasta después del mediodía.

Frente a las viviendas de las familias Peraza y Perdomo Alfonzo el negativo espectáculo no era el mejor, así como en otras de la avenida Capanaparo.

Los afectados esperaban alguna colaboración por parte de la Gobernación o la Alcaldía de Iribarren, pero sólo acudió una cuadrilla del primero de esos entes dedicada a retirar algunos restos vegetales o barro del canal o dren que cruza la urbanización en sentido sur-norte y recibe todas las aguas procedentes de las urbanizaciones ubicadas en la parte alta del este de la ciudad.

En la zona noreste también hubo emergencia provocada por el aguacero vespertino del jueves.

En la vía de acceso a El Ujano, frente al liceo Ríoclaro, se formó una gigantesca laguna en el lado este, urbanización La Arboleda, y destruyó la pared que contenía las aguas, llevándose también parte de la del club Rancho Chico.

Este viernes, obreros y maquinarias estaban dedicados a despejar la vía de los escombros que la cubrían en una buena parte y de esa forma reabrir el tránsito automotor hacia las barriadas de la zona. En la avenida Herman Garmendia se podía ver cómo el torrente de agua derribó parte de la cerca perimetral de la urbanización Río Lama, aunque no llegó a afectar los bloques.

Pared y un techo se cayeron en el Gómez López

El Hospital Luis Gómez López también resultó afectado por el aguacero de la tarde del jueves, aunque, afortunadamene, no hubo daños humanos que lamentar, pero sí hubo el peligro de que ocurriera una tragedia.

Una pared de la parte este del complejo asistencial se desplomó a causa del debilitamiento de la tierra y los escombros estuvieron a punto de caer sobre algunas de las viviendas de un barrio allí establecido.

En compañía de las doctoras María Teresa Pérez y Lellys Azuaje, directora y subdirectora de salud, y Madesa Lara, de Infralara, el secretario general de Gobierno, Teodoro Campos, acudió al sitio.

Campos dijo que el gobernador Falcón había ordenado intervenir de inmediato para impedir que la pared pudiera seguir desplomándose y caer sobre las viviendas humildes ubicadas en la parte baja.

En el Gómez López también se desplomó parte del techo de un pabellón que aún no está en servicio, construido por Fundeh, dependiente del Ministerio de Salud.

Campos informó que la misma tarde del jueves se ejecutó el PRI, Plan de Respuesta Inmediata con la participación de 800 funcionarios de doce direcciones de la gobernación.

Igualmente hay seis máquinas limpiando quebradas y se mantiene la emergencia ante los pronósticos de nuevas precipitaciones sobre el estado Lara, a fin de actuar de inmediato en sectores afectados.

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