Por desnutrición fallece niña de humilde familia

José Manuel Zaá | Karen Paradas/Cortesía |

La vida de una pequeña barquisimetana de siete años se apagó la tarde de este miércoles, luego de verse afectada por un cuadro viral que le produjo vómitos y la llevó instantáneamente a un estado de descompensación y deshidratación que lamentablemente no soportó, pues estaba desnutrida.

Valentina residía con sus padres y dos hermanos, una adolescente de 15 y un niño de año y medio, en un humilde rancho  que se encuentra en el barrio Brisas del Norte II, al norte de la ciudad crepuscular. La familia no tiene muchos recursos.

La situación de precariedad en materia alimentaria y la crisis económica que aquejan a la mayoría del pueblo venezolano se cobró la existencia de la niña, quien además, sufría de microcefalia y había sido diagnosticada con desnutrición por el Instituto Nacional de Nutrición (INN) hace aproximadamente un mes.

Contó su tía Elizabeth Morillo, que antes del fallecimiento los familiares se encontraban levantando los informes correspondientes para solicitar apoyo económico a los entes gubernamentales en Caracas. Según dijo, funcionarios del INN habrían constatado la grave condición en la que se encontraba la pequeña, pues habrían ido a su morada a verla.

Durante los últimos días, el menú del grupo familiar se basó en sopa de auyama y patas de gallina.

“No comía bien. Estaba tan deshidratada que casi no le salían las lágrimas. Lo que hacía era quejarse”, aseguró Morillo.

 

Murió en brazos de sus abuelos

Esbozó la doliente que las complicaciones con la chiquilla comenzaron la madrugada del martes. Ese mismo día fue llevada por su madre al ambulatorio de Santos Luzardo en donde la revisaron y recetaron suero Pedyalite para tratar de hidratarla.

A pesar de ello, se mantuvo vomitando y sus progenitores decidieron llevarla a chequearse con un pediatra, sin embargo, no pudieron  hacerlo porque mientras la niña esperaba por ellos en casas de sus abuelos, ubicada en la calle Bolívar de El Trompillo, pasó a la otra vida.

Se conoció además que el sustento del hogar era el padre, empleado de una empresa de seguridad y vigilancia llamada Vepreca, la cual era inconsistente con el pago del bono de alimentación a sus trabajadores.

 

Aumentan complicaciones  en el Agustín Zubillaga

Ante el caso, el director general de la Salud en Lara, Ruy Medina, informó que alrededor del 80 por ciento de los pacientes que entran a la emergencia del Hospital Pediátrico Agustín Zubillaga (Hpaz) presentan signos y síntomas de desnutrición en sus varios grados.

Esta tendencia, afirmó Medina, se habría empezado a presentar a principios de año.

Infantes con lesiones y resequedad de la piel, diarrea, hinchazón en los pies y ojos, así como el cabello en malas condiciones, son los signos que se han visto en dichos casos.

“Esa desnutrición condiciona una disminución en la resistencia del niño hacia la agresión del medio externo que vivimos permanentemente, de su sistema inmunológico”, afirmó.

A su vez, se complica tanto la recuperación de los pequeños ante enfermedades comunes y empiezan a complicarse por lo mismo, que es lo que se sospecha pasó con Valentina, hoy occisa.

“Se está comiendo lo que se consigue. Se aplaca la sensación de hambre pero no hay nutrición de calidad”.

Asimismo, indicó que en el Hpaz se encuentran realizando un estudio de los niños que están ingresando enfocado en la desnutrición, por lo que posiblemente a finales de mes se pronunciarán.

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