Los criminales de Las Tunas no pasaban de 18 años

Karina Peraza Rodríguez | Fotos: Karen Paradas |

Han transcurrido 59 días desde que en la calle Las Brisas del sector La Divina Pastora de la comunidad Las Tunas se cometió un crimen. La noche de este miércoles el sonido de las detonaciones volvió a invadir la zona, con las cuales llegaron otras malas noticias.

En está oportunidad en la misma acera que fue asesinado un efectivo del Cuerpo de Bomberos de Iribarren, cayó Anthony Anderson Giménez Rojas, de 25 años de edad, con un disparo en el abdomen.

El joven era el cuarto de cinco hermanos y el menor de los varones, era padre de una niña de dos años de edad, pero vivía con su madre en Las Tunas. Desde hace una semana se iba a casa de un vecino a ver películas o jugar PlayStation.

Era de noche y Giménez Rojas salió con su amigo, estaban un poco alejados y encendieron un cigarrillo, allí vieron venir a cuatro jóvenes.

“Allí están”, dijo uno de los muchachos. Describió su hermano que las palabras fueron en forma altanera y además cargaban armas en las manos, por lo que el joven y su vecino corrieron.

El vecino se perdió pero Giménez Rojas se metió en la casa donde estaba con su amigo. Allí llegaron los cuatro jóvenes quienes le pidieron que se saliera y hasta lo amenazaron con entrar a la casa si no lo hacia.

El reloj marcaba las 8:30 de la noche, Giménez Rojas para evitar que le pasara algo a las personas que estaban dentro de la vivienda, que eran adultos mayores, salió por su voluntad de la morada.

Uno de los hermanos de Giménez Rojas relató que afuera de la casa, hubo otro intercambio de palabras entre los cuatro sujetos y su hermano, sabe que le dieron un cachazo y después de allí vino el disparo que lo hizo desplomarse.

Los verdugos a quienes describió como unos niños, porque asegura que no pasaban de 18 años, escaparon.

Mientras el joven fue auxiliado y trasladado hasta el ambulatorio de Tamaca, allí de inmediato indicaron que tenían que referirlo porque estaba muy mal, en el lugar e había dos ambulancias, sus conductores negaron estar trabajando a esa hora, luego de perder más de media hora y agotar todos los recursos lograron trasladarlo hasta la emergencia del Hospital Central Antonio María Pineda, en donde fue ingresado a las 9:40 de la noche.

No tenía signos vitales, había muerto en el camino. “Quizás se hubiera salvado si lo trasladábamos a tiempo”, comentó el hermano del hoy fallecido.

“Yo lo vi cuando aún estaba vivo, pero no pude hacer nada”, decía la madre en medio de su dolor. Ella lloraba y otros la consolaban. La dama prefirió guardar silencio ante lo sucedido.

Tenía problemas de consumo

“No puedo dejar ese mundo”, eran unas de las respuestas que le daba Giménez Rojas a uno de sus hermanos mayores cuando trataba de aconsejarlo.

A pesar que no vivía con él y no tenía casi contacto llevaba su sangre y muchas veces le dijo que se apartara del mundo de las drogas, pues sabía que su hermano había caído en el consumo e incluso tenía registro por este delito.

Actualmente se encontraba bajo un régimen de presentación e iba mensualmente al Edificio Nacional para cumplir con su cita.

Su hermano no reside por la zona pero por otros residentes de Las Tunas, supo que las personas que lo mataron son residentes de la misma comunidad, nunca le había comentado que tuviese problemas, no sabe si a su madre le dijo algo, pues ella había estado bastante afectada. Aseguró el pariente que los muchachos actuaron ante la mirada de varias personas de la zona.

Desde este medio de comunicación se fue hasta el lugar de los hechos y hasta se intentó hablar con los residentes de la vivienda por lo sucedido, quienes no quisieron decir nada al respecto.

En los alrededores se observaron muchos jóvenes quienes tenían la vista puesta en los que allí viven y algunos hacian señas a otro muchacho que estaba en la casa para que no hablara y fue él precisamente quien indicó que no iban a dar declaraciones de lo sucedido, al mismo tiempo que confirmaban que sí había sido allí el crimen.

Funcionarios del Eje de Homicidios del Cicpc de la zona norte, ya están indagando sobre lo sucedido. Hasta ahora manejan una venganza y aunque creen que la muerte de este joven no tiene que ver con la de Willdims Honorio González Ramos (28) quien era funcionario del Cuerpo de Bomberos de Iribarren y fue asesinado el pasado 13 de agosto en la misma acera, en donde la noche de este miércoles, acabaron con la vida de Giménez Rojas, no descartan nada aún, pues las investigaciones están en fase inicial.

 

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