#OPINIÓN Dulce oración #16Jul

William Amaro Gutiérrez | Ilustración: Victoria Peña |

La música es un medio poderoso para entrar en un ambiente mental-personal positivo o destructivo. La música puede llevarte a una atmósfera especial de tranquilidad, relajación, de profunda espiritualidad y paz. Puede llevarte incluso a un encuentro hermoso con nuestro Padre Celestial que te de fuerza, fortaleza y equilibrio emocional. O te puede llevar también a una conexión con lo malo, que te conecte con el Diablo. La Serpiente Antigua que también se llama Satanás, como dice la Santa Biblia.

Siempre debiéramos conectarnos con melodías, que unidas a letras sencillas nos eleven al trono de la gracia. Eso, nos ayudará a preparar un espíritu de alabanza sincera, formal y efectiva que fortalecerá nuestra vida espiritual. Y Dios usa el talento musical que ha dado a los hombres, para que nos ayude a alcanzar ese objetivo. Pero no cualquier tipo de música. Es seguro que el mismo Dios te dará una percepción especial para la música que debes oír. “Llamad en vuestra ayuda, si es posible, a la música instrumental, y ascienda a Dios como ofrenda aceptable la gloriosa armonía” Elena de White. Entonces, debe haber una armonía gloriosa en la música que vas a escuchar y que verdaderamente alabe a Dios.

Uno de los himnos del himnario adventista que colma mi alma, es el que lleva por título “Dulce Oración”, por cuanto devela en mí, una verdad que llena mi corazón de esperanza. Cuando dice que esa dulce oración está fuera del alcance de toda “influencia mundanal” ,está diciéndonos que en esa íntima conversación que tiene con Dios, no es posible que nada del mundo interfiera si Ud. no lo permite. Es ella, quien le eleva a los atrios celestiales donde se encuentra nuestro Padre Celestial presto a oírle. ¿Cuántas veces nos hemos volcado en oración sincera y ferviente en momentos duros por los cuales estamos pasando? Y ¿ciertamente hemos recibido el bálsamo de la tranquilidad y el sosiego? Seguramente muchas veces.

Créalo amigo, amiga, no son sus pensamientos ni sus buenos propósitos los que le llevarán a Dios sus peticiones. No. Es esa dulce oración que sale de su boca con anhelo sincero la que llevará su petición al trono excelso de bondad, donde Dios le escuchará con infinita piedad. Pero Ud. debe creer. Quizás no le sea tan fácil, pero debe forzar su voluntad hacia una fe firme donde espera recibir divina y plena bendición. Entonces, podrá vivir junto a su Señor con tranquilidad de corazón. Como dicen los científicos, es un principio de acción y reacción.

De verdad la oración en este valle de aflicción que es el mundo donde vivimos, será permanentemente aliento, gozo y poder para nuestras almas. Lo cual le ha sido indispensable para seguir adelante a muchos de nosotros, los habitantes de este planeta. No nos lo han dicho, mis amables lectores. Lo hemos vivido y experimentado en nuestras vidas. Y voy a terminar, utilizando textualmente la última estrofa de este hermoso himno, la cual, sinceramente me emociona. La he hecho mía.

“Tan solo el día cuando esté

con CRISTO en la celeste Sion,

entonces me despediré

feliz, de ti, dulce oración”

Hasta la semana próxima por la WEB Dios mediante.

William Amaro Gutiérrez

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