#OPINIÓN Reflexión en positivo: Camisa de once varas #17Sep

José Gerardo Mendoza Durán | Ilustración: Victoria Peña |

Me gusta conversar con mis lectores de forma positiva y admirada siempre con el ánimo de ser asertivo y no molestar a nadie en mis reflexiones, ni marcar diferencias que sólo contribuyen a aumentar las incomodidades y conducir a más divergencias, que es lo que debemos evitar o disminuir si lo que se busca es la convivencia y convergencia en paz; por tal razón hoy pido permiso porque me meteré en camisa de once varas dijera mi abuela y con esto explico cualquier dificultad por venir y todos sabemos que éstas no hay que llamarlas, llegan solas sin que nadie las invite, por ello con todo respeto escribo sobre un tema nada fácil y como critica sana pero creo que a muchos nos interesa el ver un cambio radical en el lenguaje de nuestros dirigentes políticos que nos gobiernan y los que aspiran gobernar, sin pensar dos veces la soberbia o la ambición les ha cambiado el discurso que nos debía alimentar esta lleno de
descalificaciones que solo sirven para aumentar el desprecio del mundo que nos rodea, que hace ya mucho rato dejó de mirarnos con simpatía y buenos ojos, dirán si esos son los líderes como serán los que los siguen, no creo que sea imprudente solicitarle a los que están ejerciendo liderazgo que respeten a los ciudadanos especialmente a la juventud que siempre ávido de aprender de los supuestos voceros del país dejen de descalificar de forma tan brutal que lo que da es pena ajena y que como personas públicas o no públicas deben dar ejemplo de talento y educación, con discursos que estimulen y enseñen y no continuar fomentando la violencia y en forma temeraria llena de agresividad que sólo causa decepciones y no ayuda a tantos jóvenes que desearían formarse de una forma más elegante y pacífica como tabla de salvación en un país tan convulsionado y que parece seguirá empeorando.

Aspiramos con mucha Fe que lograremos un cambio sobretodo en lo referente a los insultos. Venezuela era un país culto educado y ojalá no caigamos en algo que leí pero no logró recordar al autor, algo como que los asuntos de Estado son demasiado serias para dejarlas en manos de los políticos y que los políticos son como niños que hay que estar cambiando los pañales y por la misma causa. Es preocupante para muchos que ya no se guardan el mínimo respeto ni siquiera se mencionan por su nombre , será que piensan que estamos en la selva, cuando oímos llamarse de esa forma y sin consideración camaleón alacrán, guabino, mapurite, tarifados, vende patria, traidores y un gran etc esto no oímos en público como será en forma privada, esto no enseña nada hacia donde se fue el lenguaje académico y filosófico de los políticos de vieja data que igual informaban o decían lo mismo pero con elegancia y sabiduría.

Dicho esto me trae a la memoria las campañas políticas en Costa Rica en donde el Dr. Arias optaba por la presidencia por segunda vez y su opositor fue el Dr. Solis quien fue su vicepresidente, la forma elegante digna de admiración en como se desarrolló, sin descalificaciones en el cierre de campaña y durante todo el proceso no hubo ni una sola palabra despectiva de ninguna de las dos partes , el día del cierre estaban a casi o un poco más de mil kilómetros de distancia sin embargo continuaron expresándose muy bien el uno del otro pareciendo cada uno el jefe de campaña de el opositor , oí decir a el Dr. Solis si votan por mi estarán bien representados y si votan por el Dr. Arias estarán mejor representados. Gano la presidencia el Dr. Solis y su mejor consejero y leal amigo el Dr. Arias apostaron los dos por el ciudadano y el progreso donde se impuso el talento y la vocación de servicio y no la ambición. Cuanto daríamos los que nos ocupamos de producir alimentos, generar empleos y riquezas para el país porque los dirigentes como dijo la Profesora Briceño si la invitación de los políticos en vez de descalificaciones fuesen tan positivas que enamorasen a las damas y excitaran a los hombres, aunque estamos de acuerdo con lo dicho por Faustino Sarmiento “todos los problemas son problemas de educación”. No perdamos la esperanza porque conocemos la idiosincrasia de el venezolano que sin duda alguna conseguirá el camino y la solución y mencionando a Mario Moreno “Cantiflas”: estamos peor pero estamos mejor porque antes estábamos bien pero era mentira no como ahora que estamos mal pero es verdad”.

Ahora más que nunca el campo es la solución, unidos todos por la paz, la convivencia, el respeto y la prosperidad de nuestro país.

José Gerardo Mendoza Durán

[email protected]

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios

Comentarios