José Antonio Sigal, un joven entrenador y competidor venezolano de 30 años, está dejando huella en el mundo del cutting, una disciplina ecuestre poco conocida fuera de Estados Unidos, pero considerada una de las más espectaculares del deporte wéstern.
Su primera experiencia en este deporte fue en 2006, cuando asistió junto a su padre al Futurity. Desde entonces, el vínculo con esta disciplina no dejó de crecer. En 2013, a los 19 años, vivió su primera gran temporada competitiva: participó en 11 eventos en seis meses, alcanzó múltiples finales y fue reconocido como “Novato del Año”.
¿Qué es el cutting?
El cutting nació en los ranchos ganaderos de Texas como una necesidad práctica: separar reses de un rebaño. Con el tiempo, esta tarea se convirtió en competencia y hoy es un deporte ecuestre de élite.
La dinámica consiste en que el jinete seleccione una vaca y, tras apartarla, el caballo debe “sombrearla”, anticipando y replicando sus movimientos para evitar que regrese al grupo. Una vez que la vaca está aislada, el jinete deja de intervenir con las riendas, y el caballo se convierte en el verdadero protagonista.
Eventos como el NCHA Futurity, comparado con el Kentucky Derby en prestigio, reúnen a miles de aficionados cada año en Fort Worth, Texas, considerada la cuna de este deporte.

La historia de un venezolano en la capital del cutting
Nacido en Venezuela en el seno de una familia con profunda tradición ganadera, José Antonio heredó de su padre, José Ignacio Sigal Arévalo, el amor por los caballos. La pasión familiar los llevó a instalarse en Weatherford, Texas, reconocida como la capital mundial del cutting por concentrar a los mejores entrenadores y competencias.
El verdadero despegue llegó en 2013, cuando, con apenas 19 años, decidió competir de lleno en una temporada de verano. Participó en once eventos en seis meses, llegó a las finales en todos ellos y se ubicó entre los cinco primeros en campeonatos como el Summer Spectacular y el Waco Cutting Futurity. Ese mismo año recibió el título de “Novato del Año”, un reconocimiento que lo situó como una de las promesas del cutting.
Un camino con pausas y regresos
A pesar de sus logros iniciales, su carrera sufrió una larga pausa. La pérdida de su visa en Estados Unidos lo obligó a mudarse a España, donde pasó ocho años sin montar a caballo, dedicado a estudiar, trabajar y emprender. “Fue una etapa completamente distinta, viví otra vida en Madrid”, recuerda.
En 2021 regresó a Texas motivado por su padre y decidido a dedicarse de lleno al entrenamiento. Reconstruir su carrera no fue fácil: tuvo que recuperar la condición física y reencontrarse con un deporte muy exigente, pero en poco tiempo logró consolidarse nuevamente.
En 2022 relanzó su carrera y comenzó a preparar caballos con la meta de convertirse en referente del cutting. Su disciplina diaria es intensa: trabaja entre seis y diez caballos activos, algo inusual en la categoría amateur.


Logros internacionales
En muy poco tiempo, José Antonio ha demostrado que su regreso no fue casualidad, sino fruto del trabajo constante. Sus resultados lo respaldan:
- En las Finales Mundiales de la NCHA, terminó en el puesto #13 del mundo en la categoría $5,000 Novice Non-Pro y fue nombrado Campeón de Reserva del Red River Circuit.
- En el AQHA World Show, sumó puntos en las categorías Amateur Nivel 2 y Nivel 3, cerrando la temporada como Top High Point Amateur y en el puesto #9 del mundo en su división.
- En los NCHA Limited Age Events (LAE), alcanzó podios en torneos de élite, incluyendo títulos de Campeón en el Breeder Invitational y en la Clase Non-Pro de Ardmore, Oklahoma, además de destacados cuartos lugares en el Super Stakes y el Summer Spectacular.
Un Futurity con sello propio
Aunque ha duplicado sus ganancias y ya supera los $25,000 en premios, prefiere avanzar paso a paso en las categorías. Su mayor objetivo es ganar un Futurity con un caballo entrenado por él mismo, un reto que podría concretarse pronto, ya que cuenta con dos ejemplares listos para competir.
“Montar siempre ha sido parte de mi vida, pero el cutting es un mundo distinto. Apenas estoy comenzando a dedicarme de lleno y la meta es crecer al nivel de los mejores”, afirma.
Su crecimiento ha sido sostenido, en solo dos años ha pasado de entrenar caballos propios en el rancho familiar a lograr resultados internacionales. José Antonio representa a una nueva generación de jinetes hispanos que buscan dejar huella en el mundo del cutting, un deporte que exige velocidad, reflejos y una conexión única entre jinete y caballo.
