#OPINIÓN Por la puerta del sol (169): Cada condominio escribe su propia historia #1Jul

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Éramos tan felices que nos perdimos en la ruta y dejamos que el vendaval y las espinas invadieran los fueros del divino encanto de la unión, de la amistad y buena convivencia

Convivir en condominio no es una golosina, la cantidad de caracteres, egos crecidos, envidias y arrogancias, todo lo perturban. De allí la razón de que más vale el ajetreo continuo de ir y venir en paz y armonía, de compartir y de tener la amabilidad de saludar ¿Hola vecino buenos días, como amanece? Convivir es estar juntos en la defensa de contar con una vida tranquila y en paz.

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Hay condominios casi perfectos, los hay regulares y hay los llevados por una gerencia equivocada. En muchos condominios a los que eligen para dirigir, se convierten en los jerarcas dueños de la razón y de las decisiones que afectan el entorno. Quien tenga ojos que vea, quien tenga inteligencia que piense…

La lucha no es fácil en esta tierra donde la paz, la amistad y la libertad han sido bárbaramente golpeadas, tierra engendradora de anchos horizontes, de sueños, de fe, de lágrimas, de bellos amaneceres, de esperanzas y también madre adoptiva, casa y escuela de la realización, trabajo y futuro de muchos inmigrantes a los que no cerró nunca la oportunidad ni sus puertas, país en el que el sol de las mieses daba para todos, hoy es casi que un erial de siembra y de sentimientos.

Cuando se vive solo se siente más la falta de empatía de los que pasan a nuestro lado, de los que van al mercado, de los que cobran y de los que pagan, todo lo cual confirma que ahora mismo la amistad no nace del corazón sino de los intereses monetarios o políticos. La gran diferencia entre guapos y humildes, entre ricos y pobres nos permite ver mejor las cosas y confirmar la falta de compasión que existe en el corazón de una gran mayoría acerca del sufrimiento y necesidades de otros. Paródicamente hoy que la comunicación llega por las redes más allá de cualquier límite, querer hablar se ha convertido en un conflicto de negación, de intolerancia social y personal. De nada vale creer que se tiene gran fuerza de mando si falla el encendido de la franqueza, de la educación, de la unión, la solidaridad, igualdad y buena voluntad hacia los demás.

La mejor riqueza ganada conviviendo en un edificio, es la de saber que somos dueños de nuestros propios logros y beneficios, como también responsables de nuestros propios fracasos…

Nada ni nadie puede ocupar el lugar de lo que se ha olvidado o se ha perdido. Allí donde hubo pérdida demostrada con fundamentos, puede haber un inicio como condición principal, la de construir una nueva historia, un nuevo inicio, una nueva esperanza de mejoría y bienestar para todos los que convivimos dentro de los predios de un edificio.

Lo importante no está en qué se ha dejado de hacer, hacia dónde permitimos que nos llevaran, cuánto se perdió, sino hacia donde nos dirigimos nosotros por el bien de nuestro pequeño y habitual territorio, nuestro edificio. Conocer la historia, nos permite evitar volver a cometer los errores del pasado…

Amanda Niño de Victoria

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