Hace un mes El Carabobeño dejó de circular

Juan Diego Vílchez Valbuena/Javier Vargas | JDVV/Archivo |

“Hoy no tenemos El Carabobeño para leer. No es momento de llorar ni bajar la cabeza, es momento de informar como el primer día que pisamos este edificio”, escribió la periodista de sucesos Heberlizeth González, en un cartel que se lee en una de las puertas de Redacción del periódico; reflexión que se expandió rápidamente por cada rincón de este medio con tradición en la Región Central del país.

744 horas han pasado sin que los lectores tengan en sus manos la versión impresa que durante décadas les ha acompañado.

La rotativa anaranjada está en pausa, a la espera de que en algún momento la situación de papel se normalice para seguir plasmando con tinta las voces de todos los sectores que hacen vida en Carabobo.

El 17 de marzo de 2016 imprimó lo que sería el Zarpazo a la libertad, hecho histórico que registró cómo otro medio de comunicación impreso saldría de circulación durante el Gobierno del presidente Nicolás Maduro.

El contador registró ese día, a las 2 de la mañana (hora aproximada de culminación de la producción), 7 mil ejemplares que salieron a la calle. Minutos antes, la velocidad de impresión fue disminuyendo y así el anuncio oficial de la arremetida contra El Carabobeño.

La tinta y el agua (insumos del proceso) se suprimieron hasta que las bobinas quedaron sin papel periódico. Ese instante, “fue bastante doloroso. Me dominaron los sentimientos”, dijo Francisco Velasco, coordinador de Producción, quien junto a su equipo de trabajo organizó luego un plan de mantenimiento para conservar al monstruo editorial (rotativa).

Hoy, la incertidumbre aún se mantiene en los pasillos de El Carabobeño. Puestos de trabajos vacíos ante la ida voluntaria de quienes decidieron otro camino laboral y un recurso humano que se esfuerza por ofrecer a través de diferentes plataformas digitales la información del día o mantener la parte administrativa, caracterizan el ambiente del medio.

En condiciones normales, en los tres pisos de El Carabobeño, el personal siempre estaba presto a ejecutar sus funciones. Sin embargo, luego de la crisis y el cese de la versión impresa, fueron movilizados al segundo piso, donde está la Redacción. Allí, todos como hermanos y una sola familia, están periodistas y administrativo.

30 comunicadores permanecen en planta, adicional a los que se encuentran en las diferentes corresponsalías de Puerto Cabello, Bejuma, Guacara y Aragua y Caracas.

A la espera

En incertidumbre se mantienen trabajadores de El Carabobeño. Esa es la palabra que los acompaña en todo momento: cuando están en sus labores diarias para que el medio pueda mantenerse y al estar en sus hogares compartiendo en familia o con los amigos.

Velasco, recordó, lo que se vivió el 17 de marzo de 2016: “Nunca se pensaba que después de 82 años de continuidad íbamos a cesar las funciones. Fueron momentos de incertidumbre. Es la primera vez que no circulamos. Estuvimos hasta el final del último ejemplar. Fue bastante doloroso, obligarnos a parar la producción por razones ajenas a nuestra voluntad. Todos sabemos que fue por un retaliación política”.

Con nostalgia, reconoce que aún se siente afectado por lo ocurrido.

A pesar del cese de la edición impresa de El Carabobeño, empleados siguen ofreciendo su talento y apoyo incondicional a este medio, cuya directiva siempre los mantuvo informados sobre la situación que también ha afectado a otros impresos del país.

Si bien cuenta con la página web, cuya lectoría ha aumentado, los ingresos por venta de ejemplares servía para pagar el 50% de la nómina, lo demás era por concepto de publicidad y contratos, dijo Velasco.

Tomar decisiones

Desde que inició la crisis del papel, hace un año, en El Carabobeño, la nómina ha disminuido de manera voluntaria. “La situación de incertidumbre ha sido un factor determinante para que el personal haya buscado otras alternativas”, comentó Carmen Grillet, gerente general del diario.

A la fecha, el personal ha sido distribuido, porque tras la desincorporación voluntaria, “ciertas áreas estratégicas quedaron acéfalas”.

Recordó que todo el personal de Redacción está disponible para la web y radio. Quienes pertenecen en Prensa Nocturna “está redistribuido, igual el de Circulación y Despacho, algunos están de reposo, otros de vacaciones”. En El Carabobeño se hace el trabajo diario con limitaciones, porque con la paralización de su principal producto, los ingresos han disminuido, explicó.

Siguen en las redes

La web ha sido el medio para continuar con la labor periodística.

Las tecnologías de la información y comunicación han sido un aliado fundamental de El Carabobeño.

Alejandro Villalobos, coordinador web, manifestó que todos los periodistas del impreso están anclados al ambiente digital. Mantener la inmediatez y los trabajos especiales que caracterizaban al impreso, son sus prioridades.

“Ahora publicamos las noticias el mismo día en que se producen”, dijo. La variedad de información sigue en las redes sociales y la receptividad de los usuarios es positiva.

Antes de su última impresión, El Caraboñero, recibió el apoyo de gremios y la sociedad civil de Valencia. El rechazo a la medida gubernamental persiste en los defensores de la libertad de expresión y prensa, pero se necesitan más acciones como lo establece la Ley del Ejercicio del Periodismo.

De la ley a la práctica

La Constitución venezolana, establece en su artículo 110, que el “Estado reconoce el interés público de los servicios de información, necesarios por ser instrumentos fundamentales para el desarrollo económico, social y político del país”. Sin embargo, lo descrito en la Carta Magna, se aleja un poco de la realidad, cuando en Venezuela, 21 impresos han dejado de circular de manera temporal o definitiva, según el IPYS (Instituto Prensa y Sociedad). De allí, que millones de ciudadanos han dejado de estar informados por sus medios tradicionales.

Si bien la sociedad civil ha apoyado a los medios impresos que hoy sufren las consecuencias de la no asignación de divisas para adquirir papel o por la negativa de Maneiro en la venta del insumo, se requieren mayores esfuerzos del gremio periodístico en el país para evitar que otros periódicos cesen sus funciones.

El Código de Ética del Periodista Venezolano, en su artículo 1, plantea que “el periodismo es un servicio de interés colectivo y el periodista está en la obligación de ejercerlo consciente de que cumple una actividad indispensable para el desarrollo integral del individuo y la sociedad”. Pero, si los medios siguen cerrando, es imposible que los comunicadores puedan generar aportes a las comunidades y contribuir a su desarrollo como ciudadanos.

La libertad de expresión y el derecho a la información (normas consagradas en la Constitución), deben estar siempre presentes en la labor periodística; por lo que el periodista debe luchar por la vigencia y efectividad de tales principios (artículo 2). Esa es parte de la responsabilidad para con el gremio. como la paz y la amistad entre los pueblos.

“Los pobres serán los más perjudicados sin medios impresos”: Tinedo Guía

En opinión del presidente del Colegio Nacional Periodista (CNP), Tinedo Guía, las declaraciones del presidente Nicolás Maduro de que en dos años la información se manejará a través de la web y papel estará obsoleto, es una manera de explicar el proceso de censura que el Gobierno ha instaurado desde hace 17 años.

“Durante la estancia en el poder crearon un ente regulador como es la Corporación Maneiro para entregar bobinas a quienes ellos creen que se lo merece y no a todos por igual, entendiendo que se trata de un derecho de información y de libertad de expresión”.

Sostiene que nadie tiene una bola de cristal en sus manos para ver qué ocurrirá en el futuro.

“Es posible que la web se convierta en un complemento de los diarios impresos, pero es un proceso que se da a largo a plazo, entre otras cosas porque se debe invertir en la plataforma para que todos los ciudadanos puedan estar conectados a la red”.

Cree que los perjudicados en este escenario serían los venezolanos de más escasos recursos quienes no tienen los medios para acceder a servicio de internet, computadores o teléfonos de alta generación para estar informados.

“Debemos preguntarnos también qué va a pasar con los medios oficialistas ante un escenario sin papel, que son diarios que hacen propaganda al Gobierno para justificar lo injustificable y se distribuyen de manera gratuita, pero aún así los ciudadanos no quieren recibirlos porque no informan”.

Piensa que la incapacidad para generar las materias primas y servicios a la población obedece al desorden administrativo que ellos (Gobierno) han creado regalando los recursos económicos a otros países.

“Por eso tampoco hay medicinas ni alimentos, porque Venezuela atraviesa una debacle debido a que el Gobierno gerencia para beneficiar a una cúpula que vive bien, con todos los privilegios, mientras el resto de los ciudadanos deben hacer colas para sobrevivir”.

Considera que el derecho a la libertad de expresión, a informar y recibir información son fundamentales y hoy se evidencia mucho más cuando ocurre un hecho lamentable como el del pasado martes en Táchira, en el cual fueron arrollados dos funcionarios de la policía regional.

“Eso le da la vuelta al mundo en pocos minutos; por ese hecho criticaron a los periodistas, pero resulta que fue un ciudadano que pasaba por el lugar, lo grabó con su teléfono y lo publicó en Twitter”.

Destacó que actualmente para los funcionarios todo es un show mediático para poder justificar sus faltas, criminalizando a los periodistas.

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