FOTOS: Comercio informal atiborra las avenidas de Carora

Marlyn Silva | Fotos: Karen Paradas |

Lo que comenzó con un par de comerciantes que ofrecían verduras o frutas en la avenida Francisco de Miranda de Carora, capital del municipio Torres, es hoy un mercado donde se comercializan también víveres, detergentes, ropa usada, calzado nuevo, empanadas, jugos y repuestos de licuadora (o de casi cualquier aparato de uso doméstico).

Con la rapidez con la que se difunden las malas noticias aumentó el número de vendedores ambulantes. Hace dos años, solo eran 11 y en febrero de 2017, calculó el trabajador Neuro Castillo, laboran en la avenida Francisco de Miranda más de 200.

La dinámica de venta ocupa parte de la acera y un canal de los dos de circulación vehicular de ese trecho. Los buhoneros regatean los kilos de las verduras mientras detrás de los tarantines 1.610 niños de educación preescolar y primaria escuchan las clases en la Unidad Educativa Ramón Pompilio Oropeza.

Las entradas de la institución las comparten durante las primeras horas de la mañana los padres, los estudiantes, los conductores y los buhoneros. Esas aglomeraciones, afirmó la subdirectora administrativa de la escuela, Raquel Marchán, obstaculiza el ingreso de los alumnos y viola las normas del espacio del centro educativo.

Quienes no hallaron espacio en ese corredor vial se abrieron espacio en la calle José Luis Andrade, desde la esquina del semáforo y a lo largo de una cuadra. Ese grupo pernocta en el sitio dentro de los tarantines.

Otros se han desperdigado hacia el final de la avenida Francisco de Miranda, bordean la Plaza Cecilio Zubillaga, popularmente llamada Plaza Chío, y se extienden por la avenida 14 de Febrero hasta la intersección con la calle Bolívar.

En ese espacio se topa el transeúnte con menos mesas cubiertas por verduras y más con cestas llenas de maíz y productos de la cesta básica como harina precocida, de trigo, pasta o azúcar ofrecidos a un precio superior al regulado. Un kilo de harina de trigo pesada dentro de una bolsa transparente sin marca ni registro sanitario cuesta hasta 4.500 bolívares.

Sin fuentes de empleo

Hay vendedores informales como Castillo que se escudan en las pocas fuentes de empleo existentes en el municipio para explicar las razones por las cuales se dedica a vender verduras en la calle, donde no paga impuestos.

Castillo dejó de trabajar como obrero en obras de construcción porque en el mercado informal encontró mejores ingresos económicos. Diariamente tiene ganancias de entre 5 mil y 10 mil bolívares.

La misma explicación la dio Johnny Álvarez, quien atiende desde hace cuatro años una quincallería. Él recibe entre 20 y 30 mil bolívares a la semana.

“En Carora lo que hay es hambre”, soltó Oscar Semprun, un verdulero cuyo puesto está al final de la avenida Francisco de Miranda. Por la crisis económica, atribuyó, muchos padres de familia decidieron salir a las calles “y poner una cesta de tomate para comprar una harina”.

Trasladarse al Mercado Municipal, situado en la avenida Aeropuerto, está fuera de las opciones de este conglomerado de hombres y mujeres porque esa zona es menos concurrida. Por tanto, mudarse solo les generaría pérdidas. Además, declararon que la mayor porción está ocupada por personas provenientes de Barquisimeto y no hay lugar para los caroreños.

Respaldo de clientes

Procurar el orden no es la prioridad de los vendedores y movilizarse la mayor parte de la semana en medio del caos tampoco es problema para los caroreños. En esa conclusión coincidieron todos los consumidores consultados por EL IMPULSO durante un recorrido por las principales avenidas de Carora, esta semana.

Coromoto Barrios, habitante de la urbanización Francisco Torres, aprobó la estancia de los buhoneros en la avenida Francisco de Miranda porque ofrecen precios bajos y por la ubicación se ahorra dinero del pasaje.

Se opone a un posible desalojo porque les quitarían la facilidad de comprar cerca de casa y a menor costo que en las verdulerías.

Los precios también representan para la cliente Sergia Rojas una ventaja digna de resaltar y razón suficiente para que los vendedores informales permanezcan en las principales vías de acceso a la ciudad. “Aquí, uno compra al alcance del bolsillo”, comentó complacida la mujer.

Adilia de López valoró lo negativo por la obstaculización de la vía pública y lo positivo por el beneficio para el presupuesto familiar con las ofertas características de este tipo de comercio. Justifica, como lo hicieron los vendedores, la abundancia de puestos informales a las pocas oportunidades de empleo en la zona.

Dinámica natural

Los buhoneros, abundó el exdirector de desarrollo urbano de la Alcaldía de Torres, Ignacio González, iniciaron el movimiento comercial en Carora desde tiempos remotos. La Plaza Bolívar, antes conocida como la Plaza Mayor, era utilizada por los comerciantes informales para vender y hacer trueques. De allí que esta sea considerada una actividad natural en esta y cualquier ciudad del país.

“La comercialización es así. Es algo que no se puede quitar ni ordenar totalmente porque eso es parte de nuestra historia”, sentenció.

Anuncian desalojo

Desde septiembre de 2016 se han concretado varias reuniones entre voceros de los comerciantes, los consejos comunales, la directiva de la escuela Ramón Pompilio Oropeza y representantes de la Alcaldía del municipio Torres para acordar soluciones respecto a la ocupación inapropiada de los corredores viales.

Informó la subdirectora del centro educativo afectado por la permanencia de buhoneros en la parte frontal que en la última asamblea se había establecido un plazo hasta el 31 de diciembre para la desocupación de la avenida Francisco de Miranda y no se cumplió.

El concejal del Psuv y miembro de la comisión de desarrollo urbano de la Alcaldía, Richard Páez, declaró que la orden de la máxima autoridad municipal es el desalojo total del corredor vial y esto está programado para efectuarse antes de que concluya el primer trimestre de 2017.

El plan es ubicarlos en el Mercado Municipal, en la avenida Aeropuerto, para que ofrezcan los productos de martes a domingo.

Se tomarán acciones legales contra aquellos que vuelvan a instalarse en la vía, dijo Páez.
“No se tomaron acciones pertinentes en el momento, pero queremos rectificar”, asumió el concejal.

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