¿Hacia dónde apuntan las responsabilidades?

Piero Trepiccione / Composición: Archivo |

Los primeros indicadores de este 2016 dan cuenta de la búsqueda por parte de los venezolanos de algo que define la antropología política como “la víctima propiciatoria” o lo que se conoce  en el lenguaje común y silvestre como “el chivo expiatorio”.

Todos los estudios de opinión efectuados durante los primeros meses del 2016 revelan que se está aglutinando en la población venezolana un sentimiento de señalar como responsable mayor de lo que está sucediendo en el país al presidente Nicolás Maduro.

Esto, independientemente de la simpatía partidista desde la cual se formula la opinión. Vale decir, que un poco más de un tercio de los autodenominados “chavistas” comulgan con este endilgamiento de responsabilidad. Ni qué decir de un 99% de opositores alineados en esta perspectiva y más del 84% de los autodenominados ni-ni; datos éstos aportados por el grupo Opiniópolis, producto de un estudio de campo realizado a finales de enero y principios de febrero a nivel nacional.

Comienza a configurarse una sociedad despolarizada abiertamente que ya no confronta ideológicamente sino que se acerca en torno a los problemas fundamentales que la aquejan, dejando de lado más de 15 años de enfrentamientos a partir de la polarización política.

Otros datos que nos aporta esta investigación determina que el 92% de la población ve con pesimismo el futuro inmediato del país, es decir, de cada diez venezolanos nueve tiene una actitud poco esperanzada en relación a lo que puede ocurrir en  los meses venideros.

La imagen del expresidente Hugo Chávez sigue teniendo un porcentaje de valoración positiva que ronda el 50%; es decir, continúa la asociación de la bonanza y las políticas sociales con la figura del líder de la revolución bolivariana; en contraste, la valoración del presidente Maduro cae a pocentajes mínimos históricos desde que asumiera la primera magistratura del país en 2013 y llega a apenas un 14% de aprobación.

Falta ver cómo evoluciona este indicador a propósito del anuncio presidencial del 17 de febrero de este año del nuevo esquema de precios de la gasolina, que establece aumento entre el 1.000 y 6.000% según el octanaje correspondiente.

En cuanto a los bloques situacionales políticos del país, los autodenominados opositores se encuentran en 34% de la población mientras que los chavistas se ubican en 26%. A nivel de partidos, la MUD (que es una aglutinación de partidos de oposición) alcanza un 31% por mientras el PSUV se mantiene en 19%.

Entre los partidos de oposición más destacados figuran Primero Justicia y Voluntad Popular. En tercer lugar aparece Acción Democrática. Un dato importante, que no hay que dejar pasar por alto, pese a las diferencias profundas que se han mostrado en los debates de la nueva Asamblea Nacional, es que buena parte del país sigue apostando por un diálogo directo entre los sectores opositores y chavistas.

Cerca del 74% de la población así lo manifiesta en el estudio de Opiniópolis. También destaca que la economía sigue siendo el tema más sensible en las percepciones ciudadanas. El 91% de la población estima que el gobierno debe concentrarse en los temas económicos para superar la crisis que estamos padeciendo. Un 59% apuntala la responsabilidad de la crisis directamente al presidente Maduro; mientras que un 19% la atribuye a la denominada “guerra económica”.

Aún con la valoración negativa que la sociedad hace de la gestión de Maduro, él sigue siendo el referente más importante del chavismo con un 19% de aceptación por encima de Diosdado Cabello, Elías Jaua y Aristóbulo Istúriz, que no llegan al 3%

Vale decir que el chavismo sigue aglutinado en torno a una figura y no han surgido hasta ahora opciones de liderazgo que se asomen con fuerza en el horizonte a su interior.

Si se efectuara un referéndum revocatorio cerca del 68% votaría para que el presidente Maduro salga del poder; revelándose una especie de despolarización en esta materia.

También en lo que se refiere al modelo económico que debe seguir el gobierno, el 92% de la población encuestada apunta a una colaboración entre el sector privado y público.

La sociedad venezolana ha estado asociada indiscutiblemente a los conceptos de “rentismo” y “mesianismo”. Ambos vinculados a períodos de bonanza petrolera.

La situación-país a propósito del momento-cumbre económico actual luce como una nueva oportunidad para trascender este dilema histórico; no obstante, las percepciones de la opinión pública no son muy halagadoras a corto plazo.

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