#OPINIÓN Lectura: Utópico #21May

Carlos Mujica | Ilustración: Victoria Peña |

Einstein hizo famosa la fórmula E=mc2. En ella está implícita su formularidad: la equivalencia entre masa y energía. Tan famosa se ha hecho esta ecuación que el mismo Einstein, famoso con su revolucionaria teoría de la relatividad; no sabemos cuál es el más famoso. La equivalencia es simple: energía es igual a masa. Pero como la energía es invisible neutral y pura y la masa-energía es física, tangible y compuesta (toda masa contiene energía). En el capítulo 15, página 68; Edit. Grijalbo, México; dice Einstein: “la masa inercial de un sistema de cuerpos puede ser considerada directamente como la medida de su energía”. Si una masa aumenta su velocidad hasta acercarse a la velocidad de la energía, entonces, para que no se establezca una desigualdad, la masa también aumenta; de modo que la alta velocidad automáticamente aumenta también la masa.

Ahora bien, Según Einstein, el agregado a la segunda parte de la fórmula, “velocidad de la luz al cuadrado”; es la solución, para él de la conversión de la masa en energía. Fue Maxwell quien en sus investigaciones acerca de la luz le asignó a ésta, la velocidad de la energía. Desde entonces se ha quedado la luz con la velocidad de la energía.

El Universo está compuesto de dos componentes: el sólido-liquido- gaseoso de la físico y la energía. La energía es pues el único componente de la materia que tiene la máxima velocidad de 300.000 Km/s. Trescientos mil kilómetros por segundo; la luz es un efecto compuesto de masa y energía.

La energía en el universo tiene dos modos de presentarse: el modo neutral, pura, imponderable y, el modo compuesto de la unión de la masa con la energía, en el cual deja de ser neutral, pura e imponderable para convertirse en ponderable con una bifurcación de polos: un polo de carga eléctrica positiva y el otro polo de carga eléctrica negativa. La conversión de la masa propuesta por Einstein en energía es totalmente cierta; pero si la velocidad de la energía (para nosotros) o la velocidad de la luz (para Einstein) es la referida en esta crónica de 300. 000 Km/s., entonces la cifra de esa velocidad es tan descomunal que la conversión siendo real resulta utópica, porque más allá de la velocidad de la energía o de la luz, no hay objeto o cuerpo que la pueda alcanzar sin que su masa aumente de tal manera que no habría suficientes energía para mantenerla desplazándose a esa velocidad.

Es, pues, una utopía.

Carlos Mujica

[email protected]

@carlosmujica928

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios