#COLUMNA Soliloquios de café: La educación #13Oct

Maximiliano Pérez | Ilustración: Victoria Peña |

“Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción.”

Simón Bolívar.

“El Libertador.”

Grande, muy grande, es el ser humano más grande que he conocido, tan grande que el Olimpo le quedó pequeño y le fue incomodo; el tercer mayor majadero del mundo, después de Jesús el Cristo redentor y del Quijote, así se tildó el mismo, Bolívar acrisoló en esta frase su palabra certera y lapidaria.

A través de la ignorancia han sido esclavizadas las naciones. La ignorancia es el estiércol que ha servido de abono para que los tiranos hagan florecer las ideologías desfasadas y fracasadas reiterativamente en todas las regiones del mundo donde las intentado imponer subyugando, y despojando de sus pertenencias a trabajadores honestos, en nombre de los pobres a quienes hacen promesas honradamente irrealizables.

La ignorancia es el mejor fertilizante para hacer crecer los más ruines sentimientos que propician la delincuencia fomentada por la envidia.

El oscurantismo constituye el pasto tierno con el cual se fortalecen “Los Miserables,” justificados en la gran novela de Víctor Hugo.

A través de la ignorancia los déspotas socavan la mente de las personas y la fanatizan para que les apoyen en la realización de sus planes funestos, haciendo creer al ignorante que con las migajas que constituyen las humillantes dadivas que les otorgan son beneficiados por regímenes implacables dispuestos a quitárselas si no apoyan las inmensas corrupciones, que han sido calificadas como delitos de “Lesa Humanidad” por la destrucción del bienestar social que ocasionan.

El mundo de las tinieblas que caracteriza la falta de conocimientos lleva a la aceptación de la conculcación de los más elementales “Derechos Humanos”: El derecho al trabajo; a una remuneración digna, justa y equitativa para el trabajador y su familia; al derecho a la salud; a la seguridad social, a la garantía de la disposición y disfrute de los servicios básicos como el agua potable, electricidad, transporte, etc.; a la propiedad, pura y simple, perfecta e “IRREVOCABLE”. Al terrorismo judicial. Y hasta a la violación del derecho a la vida; a la protección física, que incluye la tortura y la defensa ante la delincuencia organizada o no: a la represión utilizando la fuerza armada en forma desproporcionada y cruel, presuntamente amparadas en impunidad.

La verdadera educación comienza en el seno de los hogares que han heredado los genes de nuestros padres libertadores, en el comedor donde la familia se reúne y tiene tertulias como aperitivo y plus café; sitio incomparable que se utiliza para transmitir los principios y valores heredados o adquiridos por los integrantes de la mesa ancestral.

Esos principios y valores deben servir de herramientas y escudo protector para preservar nuestro sistema educativo integral…

“Mi solidaridad y total apoyo a las Magnas Casas que enseñan a aprender haciendo, vencen las sombras y fortalecen al pensamiento libre…”

Al Dr. Juan Pedro Pereira, rector de la Universidad Yacambú y a la Asociación Venezolana de Rectores Universitarios, AVERU; quienes están invitando este próximo lunes 13 de octubre a las nueve de la mañana (9:00 am), en el Aula Magna de la “Universidad Central de Venezuela, U.C.V.” para defender la autonomía universitaria, el normal desenvolvimiento de la vida académica, el derecho a la educación y formación del ser humano.

“No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles…

Pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.”

Séneca.

Maximiliano Pérez

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