En 1920 Venezuela es un país isla sumido en el más espantosos atraso en todos los órdenes, fenómeno al cual no escapa Barquisimeto llamada por Antonio Guzmán Blanco, “La ciudad de los bodegueros enfranelados”. Los habitantes de una región de la nación desconocían lo que ocurría en otras.
En lo político impera la retrógrada dictadura del general Juan Vicente Gómez, quien ve con malos ojos las expresiones artísticas y culturales que se generan en Caracas. Los integrantes del Círculo de Bellas artes son objeto de su rabioso hostigamiento de caudillo ignorante, entre algunos el barquisimetano Rafael Monasterios.
Un momento histórico con sus específicas circunstancias económicas, políticas, sociales, culturales, geográficas, religiosas y raciales.
Entonces Barquisimeto es una urbe rural, atrasada y analfabeta de vida tradicional y hermética al margen de lo que ocurre en el mundo, por lo lento de las relaciones con el mismo.
Los niveles de analfabetismo llegan al 90 por ciento. La gente ve pasar los días sumida en el hábito reiterado hasta la saciedad y el fastidio. Ello hasta el extremo de que en las calles era normal la presencia de animales, entre otros: burros, gallinas, vacas y cerdos.
Estamos en la época de predominio de la cultura del café en el estado Lara vigente entre 1870 y 1928. De esa forma la entidad llega a ocupar el cuarto lugar nacional como productor del rubro el cual desde 1892 es transportado por el Ferrocarril Bolívar. Un medio de transporte que incide en los cambios de los patrones culturales del barquisimetano al conectar a la ciudad con el mundo.
Tras la violencia de las inútiles guerras civiles y los caudillos florecen las expresiones culturales y artísticas en la capital larense. Algunas de las manifestaciones de esta cultura son: la circulación de varios centenares de periódicos, inauguración de la Exposición Industrial de Barquisimeto, fundación del Colegio La Salle, Cámara de Comercio, Orquesta Mavare, Teatro Juares, los cines Bolívar y Arenas y funcionamiento del periódico El Impulso.
Una urbe de unos 25 mil habitantes cuya economía depende del sector terciario del comercio y el primario de la agricultura. Sus epicentros son la calle Comercio (avenida 20) y el mercado El Manteco camino a convertirse en mayorista.
La gobernación o presidencia del estado Lara la ocupa el general guayanés Rafael María Velazco Bustamante. Es quien impulsa la construcción de la sede del Palacio de gobierno y Concejo Municipal en la esquina de la carrera 19 con calle 23 frente a la plaza Rehabilitación.
En ese marco, el 19 de agosto de 1920, se registra un acontecimiento visto pocas veces en aquel paisaje casi en reposo. Visita a la apacible capital larense el novel escrito, Rómulo Gallegos. Entonces sin la fama que luego le darían sus novelas, entre algunas Doña Bárbara publicada en 1930.
Gallegos se traslada a Barquisimeto por motivaciones de trabajo periodístico. Buscaba contenidos para una edición especial de su revista Actualidades dedicada a Barquisimeto. Fundada en 1917 sobrevive en aquel ambiente hostil a las expresiones del arte y la cultura. Se trata de un semanario cultural.
Ese día llega por el Ferrocarril Bolívar. Es recibido por una comitiva especial conformada por los más eximios ciudadanos de la sociedad barquisimetana, entre otros: Juan Guillermo Mendoza, director del periódico Notas, Iginia Bartolomé, Antonio Álamo, Ramón E. Gualdrón, Ramón Carmona, Lorenzo Álvarez y Julio Irigoyen.
En ese trabajo de campo de búsqueda de la información se hace de valiosos datos sobre el acaecer barquisimetano de aquella hora.
Para ello entrevista a las personalidades más destacadas en la variedad de temas: Industria, comercio y servicios, arte, cultura, historia, economía, política educación, sociedad, religión, comunicación, turismo y tradición
A los textos Gallegos, conjunta un despliegue de fotografías sobre diversos parajes de la ciudad crepuscular, personalidades, arquitectura, el hospital de la Caridad, mercados, calles, plazas, lugares pintorescos, instituciones públicas, clubes, hoteles, restaurantes. Más su rico paisaje de la planicie teñido de azul captado y plasmado en sus obras por el pintor Rafael Monasterios
El hecho de haberse trasladado a la capital larense indica que la asignó evidente relevancia al escogerla para una edición de su revista que aparecería al año siguiente.
Es Rómulo Gallegos en labores periodísticas en el estado Lara. El prometedor escritor que tuvo la lucidez de captar la sólida personalidad y carácter de don Chío Zubillaga Perera al margen de prejuicios ideológicos..
Un pertinente acontecimiento cultural, social, comunicacional y humano pocas veces visto en una ciudad que, al igual que el país, según Mariano Picòn Salas, se abre al siglo XX a partir de 1936 tras la muerte del tirano Juan Vicente Gòmez.
En los anales de la historia de la capital larense también se registra la visita de ilustres personalidades, entre otras: Simón Bolívar, Antonio Guzmán Blanco, Juan Crisóstomo Falcón y Ezequiel Zamora. Todos políticos y militares.
La de Gallegos tiene la singularidad de tratarse de un civil dedicado a las letras que posteriormente incursiona en la política.