Entre colas, productos incomprables y escasez de medicinas vive el larense

Rosmir Sivira | Juan Brito |

La pérdida del poder adquisitivo es el dolor de cabeza de todos los venezolanos, sin importar que sean empleados, patronos o trabajadores independientes.

Recientemente el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), indicó que el costo de la Canasta Alimentaria Familia (CAF) de octubre fue de Bs. 429.626,08. Para  cubrirla se requerirían 19 salarios mínimos de Bs. 22.576,73, vigentes para ese mes. No obstante, para algunos ciudadanos la cifra podría quedarse corta.

En la calle solo se escuchan quejas y preocupación, ya que ni sumando el monto del bono de alimentación se podría adquirir la cuarta parte de la CAF. La malnutrición y desnutrición son los males que aquejan a la sociedad  venezolana.

 

Sindicatos exigen salario digno

En Venezuela no se cumple premisa del trabajo ni de salario decente,  faltando así a llamamientos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Para Richard Castro, representante del Sindicato de Trabajadores de  la Industria de la Alimentación (Sintralim), “son los trabajadores los más afectados con esta crisis”.

Criticó que un salario mínimo diario se consuma  al comprar una empanada (Bs. 700) y que para adquirir un cartón de huevos (Bs. 4.000) se deba trabajar hasta cuatro días.

Asimismo, aseveró que más     de la mitad del salario de un venezolano se emplea para pago de transporte al lugar de trabajo, por lo cual el dinero para la compra de la comida para la familia se reduce aún más. Las condiciones alimenticias de los ciudadanos serían extremadamente limitadas.

Castro exhortó al Gobierno Nacional y al Banco Central de Venezuela (BCV), a publicar los montos actualizados y reales del Índice Nacional del Precio al Consumidor (INPC), ya que de este porcentaje también dependen, según contrataciones colectivas, los ajustes salariales de múltiples empresas y organismos en el país.

Subrayó que esta manera de actuar, así como la protección del Ejecutivo Nacional al BCV, lesiona la transparencia, rendición de cuentas y derecho a la información de todos los venezolanos.

Por su parte, José Colmenárez, del Sindicato de Obreros Educacionales de la Gobernación del Estado Lara, recordó que el sector recibe los pagos de ajustes salariales por decretos presidenciales con retraso, por lo cual se ven aún más afectados, ya que estos generan un impacto directo en los precios del mercado, el cual deben pagar sin haber disfrutado incremento alguno.

Actualmente, esperan la publicación en gaceta oficial del monto recién asignado por la Oficina Nacional de Presupuesto (Onapre) para el pago del último ajuste y que éste a su vez sea aprobado, sin contratiempos, por el Consejo Legislativo de Lara (CLEL), para palear un poco la crisis

-Estamos preocupados, nos superan enormemente los gastos por comida y si la compramos a bachaqueros es peor…  Eso sin contar con que en la familia hay otros gastos por hacer y cuentas que pagar.

 

Empresas preocupadas

Giorgio Reni Casas, presidente de la Cámara de Industriales         de Lara, señaló que ven con gran preocupación las limitaciones económicas de sus trabajadores, ya que esto afecta su salud y rendimientos en puestos de trabajo.

-Nos interesa que nuestros trabajadores tengan buenos salarios, no bonos, sino salarios con los que puedan adquirir lo necesario y más, pero los bajos niveles productivos  y la inflación lo impiden… Los trabajadores están preocupados por la bolsa CLAP o por la cola, para lograr alimentar a la familia.

Subrayó que la responsabilidad recae en el Gobierno Nacional, quien tiene el deber y la competencia de aplicar medidas económicas  estructurales y de cambio que corrijan aspectos como el inflacionario.

Por su parte, Rita Betancourt, presidenta de la Cámara de Comercio de Lara, lamentó que a la crisis económica no se le vea salida.  Acotó que debido al desabastecimiento registran altos índices de ausentismo laboral y que la situación se escapa de manos del empresariado, que desearía brindarle mejores salarios a sus trabajadores.

 

Testimonios

Onésimo Pérez: Una familia no vive con salario mínimo

Los precios del mercado nos afectan gravemente. Yo vivo solo y  me pagan pensión y jubilación, pero eso alcanza sólo para medio comer… Un salario mínimo no es suficiente para ninguna familia. Pero mientras no haya producción esto seguirá igual. Las opciones que nos quedan son los productos importados y el bachaqueo, pero todo eso es carísimo. Un salario mínimo solo da para comprar tres o cuatro productos y con eso no vive una familia ni una semana.

 

Aura Marina Jurado: Que paguen tickets a pensionados

Lo que ganamos los pensionados no nos alcanza ni para las medicinas. La Canasta Alimentaria está por las nubes, pero a nosotros no nos pagan ni siquiera el cestaticket y eso podría ayudarnos a aguantar un poco más… No hay comida y si la encontramos está cara, tampoco vemos las medicinas y si las encontramos han subido de precio, y cuando no, tenemos que decidir si comprar una o la otra. Los precios suben y el salario es insuficiente.

 

Rafael Rodríguez: Bonos a precios de la canasta

Necesitamos que nos aumenten el sueldo y que nos paguen de tickets el valor de la canasta alimentaria. Debe haber mayor control y mejores medidas, porque si no esto será incontrolable… Que la Canasta Alimentaria haya incrementado 24 mil bolívares en un mes, es casi un salario mínimo… No alcanza el dinero. Uno va a los mercados sólo a mirar las estanterías. Ahorita lo único que alcanza es para comprar hortalizas, que también están caras.

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