Arquidiócesana 02/02/2014

Presentación del Señor

Presentación del Señor

“Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, Ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor de acuerdo con lo escrito en la ley: todo primogénito varón, será consagrado al Señor, y también ofrecer como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones”. Lc. 2,22-24.

La presentación tiene lugar en un espacio emblemático, en el Templo de Jerusalén, para presentar a Jesús a Israel. Lucas elige a un personaje anciano, para recibirlo; tres aspectos lo hacen merecedor de ese honor, porque era varón justo y temeroso de Dios, porque es hombre de esperanza, que esperaba al Mesías, y en Él moraba el Espíritu de Dios, como los profetas grandes. Por eso Simeón afirma: mis ojos han visto al Salvador… como luz para iluminar a todos los paganos. Al lado del anciano Simeón, coloca a una mujer anciana de nombre Ana. Ella es una profetisa que da a conocer al Salvador, al Mesías. Ana, mujer de Dios, que habla al pueblo en nombre de Dios, desde su vida de fe.

La ley de Moisés ordenaba que a los cuarenta días de nacido un niño fuera presentado en el Templo. Hoy dos de febrero, se cumplen los cuarenta días del nacimiento de Jesús, el 25 de diciembre.

La ley mosaica mandaba que el hijo mayor le pertenecía a Dios y que había que rescatarlo, pagando por él, un precio en el Templo mismo.

Al presentar un niño, en el templo había que llevar un cordero y una paloma para ofrecerlos en sacrificio al Señor (el cordero y la paloma son animalitos inofensivos y su sangre se ofrecía por los pecados humanos). Jesús no necesita ofrecer ningún sacrificio, sino que quiere obedecer a las santas leyes del Señor, para ser semejante a nosotros, menos en el pecado. La ley también señalaba que si los padres eran muy pobres, podían reemplazar el cordero por unas palomas. Por ello María y José ofrecieron dos palomas en sacrificio, el día de la presentación del niño Jesús.

Todo primogénito debía ser consagrado al Señor en recuerdo de los primogénitos en Egipto que había salvado Dios; por ello es llevado al Templo, el niño Jesús.

Entonces Simeón, tomó en brazos a Jesús y lo bendijo diciéndole que Él sería la luz que iluminaría a los gentiles. Cristo es la luz porque es la verdad, es el Mesías, el Salvador, camino y vida.

Cristo, por sus actos y sus palabras se revela como luz del mundo. El mismo Jesús dice: “mientras estoy en este mundo, Soy la luz del mundo” Jn. 9,5; en otro texto afirma: “el que me sigue, no camina en las tinieblas” Jn.12,46. Cada vez que amamos, nos ilumina Cristo; cada vez que buscamos la unión, la reconciliación y el dialogo, Jesús alumbra nuestros pasos; si nosotros decimos la verdad y vamos en contra de la calumnia y procuramos servir, estamos llenos de la luz de Cristo; cuando fortalecemos la familia y la cuidamos, la luz de Jesús nos envuelve. Por eso Cristo es la luz de los pueblos. Es presentado en el Templo como luz de todos.

Hoy también celebramos el día de Nuestra Señora de la Candelaria, Nuestra Señora de la Luz.

La gente suele hacer una procesión con velas, que nos recuerdan que, de María nace Jesucristo, que es la luz de las naciones. Esas velitas son llevadas a las casas como sacramental de fe.

También celebramos el día de la Vida Consagrada. Esto nos invita a valorar el testimonio de quienes han sido llamados y elegidos a seguir a Cristo, especialmente a través de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. Felicitaciones, su vida es muy importante en nuestra Iglesia y en el mundo.

 

Mons. Antonio

José López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto

 

Exhortación Pastoral en la Centésima Primera Asamblea Plenaria Ordinaria

(3ra parte)

HAGAMOS POSIBLE

LA RECONCILIACIÓN

Y EL DIÁLOGO

18. Como dijimos antes, para resolver la gravísima situación del país se hace necesaria una actitud de reconciliación y diálogo, a fin de crear la confianza necesaria para la superación de los actuales problemas. Hacemos un llamado, tanto al gobierno nacional como a los dirigentes políticos de la oposición a dar los pasos necesarios en ese sentido. Tienen ante Dios y ante las actuales y futuras generaciones de venezolanos la gravísima responsabilidad de propiciar y promover la dignidad de la persona humana, la libertad, la justicia y la paz. Felices los que trabajan por las paz porque serán llamados hijos de Dios (Mt 5,9)

19. Como Obispos nos comprometemos a promover en nuestras diócesis y parroquias, en unión con los sacerdotes y diáconos, miembros de institutos de vida consagrada y los fieles laicos, la formación de los niños y jóvenes en los valores de la verdad, la fraternidad, la solidaridad, la tolerancia, el diálogo y la paz, y promover un mayor conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia y el mayor compromiso de los laicos en la construcción de una sociedad de justicia y solidaridad.

20. La Iglesia católica tiene experiencia en crear ámbitos de encuentro. Invitamos a todas las parroquias, comunidades cristianas, escuelas católicas, comunidades de vida consagrada, movimientos y agrupaciones de apostolado laical a promoverlos y sostenerlos. Estos espacios propiciarán la reconciliación y el perdón de las personas y sectores enfrentados.

21. Reiteramos que contribuirá mucho al clima de reconciliación y diálogo entre los venezolanos, como lo han pedido amplios sectores del país, la concesión de beneficios procesales y medidas de gracia, previstos en las leyes, a personas que están encarceladas por actuaciones vinculadas con hechos políticos. Felices los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia, dice Jesucristo en el Evangelio (Cf. Mt 5,7).

 

Conclusión

22. Como pastores de la Iglesia en Venezuela, invitamos a los católicos y a todos los ciudadanos a trabajar en esa línea de encuentro y de diálogo, para dar soluciones a los problemas. Y los exhortamos a orar al Señor para poder superar estos problemas de manera pacífica y democrática.

23. Encomendamos estas intenciones a la maternal intercesión de María de Coromoto, nuestra patrona nacional, y   elevamos nuestros mejores votos al Señor por un año muy feliz para todos.

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela

Caracas, 10 de enero de 2014

Evangelio

(Lucas 2,22-40) Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones. Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo: “Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos; luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”. El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”. Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel. Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Santo Padre

Francisco en St. Marta: ¿eres capaz de gritar por un gol y no de cantar alabanzas al Señor?

El Santo Padre invita a romper con formalismos y dejar que surja la oración de alabanza que nos hace fecundos

Ciudad del Vaticano, 28 de enero de 2014 (Zenit.org)

Debemos rezar “con todo el corazón”. … “es un acto de justicia, ¡porque Él es grande! ¡Es nuestro Dios!” David.

…De este modo, Francisco ha proseguido: “yo me pregunto ¿cuántas veces nosotros despreciamos en nuestro corazón a personas buenas, gente buena que alaba al Señor como le viene, así espontáneamente, porque no son cultos, no siguen las actitudes formales? ¡Pero, desprecio! ¡Y dice la Biblia que Mikal quedó estéril durante toda la vida por esto! ¿Qué quiere decir la Palabra de Dios aquí? ¡Que la alegría, que la oración de alabanza nos hace fecundos! Sara bailaba en el momento grande de su fecundidad, a los noventa años! La fecundidad que nos da la alabanza al Señor, la gratuidad de alabar al Señor. Ese hombre o esa mujer que alaba al Señor, que reza alabando al Señor, que cuando reza el Gloria se alegra de decirlo, cuando canta el Sanctus en la misa se alegra de cantarlo, es un hombre o una mujer fecunda”.

…Ha afirmado que nos hará bien repetir las palabras del Salmo 23…”Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria!  ¿Y quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor, el fuerte, el poderoso, el Señor poderoso en los combates!”.

Iglesia en marcha

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Orientación

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Eucaristía

Concelebrada con oración por los enfermos lunes 03/02 a las 5pm., en Parroquia María Auxiliadora Urb. Rosaleda. Invita programa católico el Manantial, con motivo de sus 18 años al aire, los sábados de 8 a 10am., por Cristal AM-610.

Curso

Cuatro y guitarra para niños jóvenes y adultos. Invita Alegres en el Señor. Inf. 0414/5264845

Retiro Espiritual

En las montañas del Jabón: “aprende a manejar tus tristezas, rabias y miedos” dictado por el Padre José Pastor y la psicóloga Ada Suarez Reques. Los días 07, 08 y 09/02. Inf. 0251-4155689 / 0414-5453888

Taller Vivencial Participativo

“mujer y mamá” ¿Cómo ser mamá sin dejar de ser mujer? El 22/02, hora: 9:00am. Lugar: Librería Paulinas. (dictado por el Padre José Pastor y la Licda. Mayida Chaaban. Inf. 0251-415.56.89 / 0414-545.38.88)

 

La fe, punto de apoyo y confianza

Para que la oración sea eficaz, es necesario esperar que Dios nos va a dar lo que le pedimos, y eso es confianza, que no sólo nace de la fe en que Dios puede darnos lo que le pedimos, sino fiarse de la promesa de Dios de escucharnos: “Pedid y recibiréis, llamad y se os abrirá, buscad y hallaréis”. “El que pide recibe, al que llama se le abre, el que busca, encuentra”. Esa verdad revelada es la fuente de la que brota la confianza de que Dios nos concede lo que le pedimos porque lo ha prometido. Esta es la fe y la confianza que pide Cristo, cuando garantiza que si decís a esta montaña: “arráncate y arrójate al mar, os obedecerá”. “Si tenéis fe, todo lo que pidiereis en la oración, lo alcanzaréis.” La fe y la confianza, que se completan la una a la otra, hacen la oración eficaz.

Fuente: Catholic. Net

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