#OPINIÓN Nuestro Mar de los Sargazos

Marisela Gonzalo Febres | Foto: Archivo/Referencial |

Los días marcados por la incertidumbre e inmovilidad, parecieran estar llegando a su fin en un país que navega desde hace meses en una versión del Mar de los Sargazos cuyos “bosques marinos” de algas y plancton, llamaron la atención de marinos portugueses. Su fama de cementerio de buques a vela, alimentó el imaginario de navegantes y escritores desde el siglo XVII,al transmitir una sensación de amenaza latente en una superficie de tres millones y medio de km2.

Horacio Quiroga, William Hope, Sábato, Cortázar, Julio Verne, música y películas espaciales —Solaris, Odisea 2001—transmiten de varias maneras, la angustia de estar atrapado en el “bosque” de sargazos y acechados, por un mar de aparente calma “chicha”, con corrientes oceánicas como límites, aguas de diversa densidad estratificadas en cuya superficie, solo sobreviven los sargazos y desovan las anguilas, aunque en el fondo, se muevan las corrientes.

Los últimos tiempos en Venezuela, pueden compararse y describirse con dicha imagen marina. La superficie y la atención que tenemos que prestarle todo el tiempo, nos impiden ver lo que ocurre debajo o fuera de sus límites. Cada nueva noticia sube y crea su propia vegetación, ocultando el conjunto. Las próximas elecciones, sus candidatos y motivaciones,son un buen ejercicio para entender la complejidad de la situación actual y el ejercicio de la política como acto que requiere una enorme responsabilidad y capacidad de análisis de quienes la practican.

Las elecciones nos han puesto a discutir y razonar, a partir de argumentos contrapuestos, en intento de racionalizar adherencias y rechazos emocionales o meramente intuitivos. La candidatura de Maduro propone la continuidad de la Revolución Bolivariana en su VI Plan de la Patria (2019-2024) y requiere de las elecciones —cuyos resultados serían manipulados de nuevo— para legitimar ante el mundo su gobierno, cuyos terribles resultados atribuye a argumentos insostenibles como las llamadas “guerras” económica y mediática.Y como en las discusiones o peleas, se requiere de un mínimo de dos para mantenerlas, requiere de al menos otro candidato, para darle visos de legalidad y oportunidad al votante de “elegir”.

La propuesta del otro candidato, Henry Falcón, intenta ser la de una oposición que solicita un cambio de gobierno como si no hiciera falta cambiar todo el sistema. Intenta, porque las elecciones como su nombre lo indica, significan elegir y cada vez más crece la duda si Falcón es en realidad una opción distinta e independiente o si responde a acuerdos de los que solían llamarse “entre gallos y medianoche”. El mal sabor dejado en quienes votaron por su candidatura a la gobernación, ganada y perdida a pesar de los números y las encuestas, sin explicaciones a sus votantes, continúa en el recuerdo de todos.
El riesgo de legitimar un gobierno cada vez más deslegitimado, sigue siendo un argumento de quienes proponen no votar, avalado por diferentes acontecimientos que a su vez, ejercen presión internacional tanto en la crisis estructural del régimen y su gobierno, cuyos componentes económicos sociales y políticos colapsan inmersos en la crisis progresiva cuyos efectos ya los padecemos desde hace tiempo.

La crisis estructural del régimen aunada a la presión internacional, debilitan velozmente las propuestas electorales de ambos candidatos. Los últimos acontecimientos indican que la conjunción de la crisis y la presión internacional, pareciera conducir a una salida del régimen y su gobierno por la coincidencia de la sociedad civil y los sectores institucionales de las Fuerzas Armadas. Otras opiniones señalan a Falcón como una táctica intermedia para impulsar la salida estratégica del régimen y la constitución de un gobierno de transición.

El mar de Los Sargazos acecha en aparente calma, removido por las recientes investigaciones sobre las acuerdos gubernamentales con Odebrecht, el juicio a Maduro iniciado por el TSJ en el exilio, sustentado con las pruebas de Luisa Ortega, demostrativodel daño al patrimonio público; bloqueo de cuentas internacionales y todo lo que el lector añada para ponerle nombre a cada raíz, tallo y vejiga de nuestro oscuro Mar de los Sargazos.

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