Agricultura venezolana se debate entre lo rural y la urbe

Rosmir Sivira/Foto: Archivo |

El pasado domingo 28 de febrero, arrancó por orden del presidente Nicolás Maduro, el Plan de 100 Días de Agricultura Urbana, propuesta que surge con el recién constituido ministerio enfocado a la producción agrícola en las urbes y que en menos de dos meses ha tenido a dos mujeres como encargadas.

El plan ha sido presentado como  una  posible solución a la actual situación de escasez de alimentos. No obstante, la idea ha sido objeto de cuestionamientos, ya que representantes del sector agrícola, pecuario y ganadero han apuntado que, previo a este  trabajo, es preciso recuperar la agricultura formal, cuya caída  ha sido la verdadera causa  de la actual  situación del país.

En tan sólo pocos días el Gobierno Nacional  ha dado un importante impulso a la propuesta, que ya se extiende por múltiples espacios urbanos y periurbanos de Venezuela, como Barquisimeto, donde coexisten experiencias de vieja data como la de Lagunita del Roble, en la vía Quíbor, y otras que han respondido al llamado gubernamental, como las iniciadas por los trabajadores de la Flor de Venezuela y el Instituto Nacional de Nutrición en Lara, ambas desarrolladas en sus sedes.

Entonces, resulta positivo o no el estímulo a la agricultura urbana.  Sobre este respecto, fueron consultados  Aquiles Hopkins, vicepresidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro)  y  Luis Jonás Reyes Flores, diputado por el Consejo Legislativo en Lara (CLEL), además de militante del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), quien es el vocero de la propuesta en el estado.

Reyes Flores informó que sólo en Lara se han identificado en una primera etapa 543 patios productivos que podrían producir 50.000 kilogramos de alimento en estos primero 100 días. Estiman que en lo próximo se puedan identificar otros espacios, para al menos trabajar con 1.600 de estos, a fin de duplicar la cifra, basada en la estimación de 1.5 kilogramos de producción por metro cuadrado. El plan contempla 13 rubros para el cultivo.

Hopkins, por su parte, contradice que el Ejecutivo nacional se refiera a la agricultura urbana como una solución  la terrible crisis de escasez  y desabastecimiento que enfrenta el país, ya que el problema se ha originado en la caída de la producción nacional  y de alimentos,  a causa de “erradas políticas económicas”.

Calificó este como un “programa interesante” que podría operar dentro del Ministerio de Agricultura y Tierras, como un plan complementario de la producción nacional.

Potencia formal

El vicepresidente de Fedeagro dijo comprender que en otros países, muy poblados y sin extensiones de tierra para dedicarlas a la agricultura rural, se implementen planes de este tipo como una opción complementaria y muy específica. Citó el caso de la albahaca en Italia.

No obstante, apuntó que Venezuela cuenta con al menos 33 millones hectáreas con vocación agricultura y pecuaria, con altísimo potencial de producción, el cual permitió históricamente autoabastecer no sólo el consumo nacional, sino también el desarrollo del potencial exportador.

En la actualidad, apuntó, se produce menos de la mitad de lo que se obtenía siete años atrás, motivado a la falta de políticas de estímulo.

Sin embargo, el representante del PSUV y vocero del plan en Lara, reconoció el potencial productivo de la agricultura rural de Venezuela y aseguró que el Estado mantiene la intención de fortalecer y potenciar la agricultura en el campo, como una de las actividades económicas más importantes del país.

En tal sentido, apuntó que la propuesta de agricultura urbana sólo tiene como intención  abaratar los costos de aquellos productos que usualmente son vendidos a precios especulativos, motivado por sus traslados, entre otras razones.

Sin soluciones reales a la crisis

“Abordar la agricultura urbana es no entender lo que está sucediendo en el país, que hoy en día presenta problemas como la deuda que mantiene el Estado con los productores de arroz, maíz y caña de azúcar… Se les adeuda cerca de 10.000 millones de bolívares. Si no tenemos recursos para hacer frente a los productores rurales y si no se revierten medidas como esta, además de las políticas de subsidio, se obtendrá todo lo contrario a una verdadera economía productiva”, señaló Hopkins, quien indicó que el gobierno ha actuado irresponsablemente con los productores venezolanos.

Reyes Flores, por su parte, señaló que  el Plan de 100 días de Agricultura Urbana “nace del trabajo voluntario, por lo que no requiere de créditos ni de preparar las tierras”. Se trata del trabajo de la comunidad organizada, que se capacita para obtener por su propios medios los recursos para la siembra, “por lo que no se necesita más inversión que el acompañamiento del personal de instituciones nacionales”.

Semilla para la siembra

Sobre la semilla que podría ser   empleada para el desarrollo del Plan de Agricultura Urbana, Hopkins apuntó que no hay suficiente inventario de semilla de hortalizas. Este no alcanza ni el 10% de la necesidad.

Se preguntó: ¿si no hay semillas de hortalizas en el país, con qué se pondrá  en práctica la agricultura urbana?.

A esto sumó que el Venezuela atraviesa una de las sequías más contundentes de la historia, no sólo en el campo, sino también en zonas residenciales, donde reciben el agua según una planificación.

Reyes Flores, por su parte, precisó que la agricultura urbana no representa una alta demanda de semillas. Indicó que este plan comprende una etapa de capacitación de los voluntarios, en la cual se les enseña cómo aprovechar las semillas obtenidas del consumo del hogar. Asimismo, precisó que con la conformación de la Comisión Nacional de Semilla, el Estado pretende sustituir la importación de estas, a fin de garantizar aquellas que correspondan a los rubros de mayor demanda en Venezuela, con apoyo de otros institutos gubernamentales.

Más de lo mismo o no

“Esto es quizás más de lo mismo. Se debe recordar lo que fueron en el pasado los gallineros verticales y ensayos de cultivos hidropónicos, iniciativas que nacieron fracasadas porque no  se adaptaban a la realidad de nuestro país…Si tú tiene unos productores y existen unas políticas que no les permiten producir ni responder a las necesidades del sector, lo más conveniente es adecuar estas e impulsar la producción nacional rural de alimentos”, comentó Hopkins, quien calificó este plan como “otro monstro burocrático”.

“Mientras el gobierno no entienda lo que  sucede y presente anuncios contrarios a las propuestas que hacen los sectores productivos, las cosas irán por mal camino y obtendremos malos resultados”, dijo Hopkins.

Recuperar el conocimiento

Al consultarle a Hopkins si realmente este plan podría recuperar el hecho productivo en el país y retornar las prácticas ancestrales venezolanas, como han anunciado representantes gubernamentales, dijo que “para mantener la cultura ancestral de cultivo de alimentos sería necesario impulsar aquellos institutos de educación que fomentan la educación de técnicos medios y técnicos superiores  con alguna especialización en la producción agrícola”, cuestión que no se observa en la actualidad.

Recordó que el café es un cultivo que identificó a Venezuela y que se exportó por más de 200 años, pero este fue afectado por las políticas de gobierno. “Quien acabo con este cultivo fue el gobierno y sus políticas desastrosas, que pretenden tener en el mercado un producto a precio regulado (Bs. 46) que no se consigue… Pasamos de ser un país exportador de café (200 mil quintales por año) a importadores del 70% del producto consumido”.

-Si realmente se quisiera recuperar los conocimientos ancestrales de nuestros abuelos, el camino no sería la agricultura urbana, sino el fomento de la agricultura  tradicional y formal del país.

Valor por cada estado

Hopkins recordó que la agricultura formal es la primera actividad económica de 14 estados del país, y la segunda en algunos como Zulia, después de la extracción petrolera.

“Lo que decimos va más allá de la necesidad de ser responsables  con el país y trabajar en el tema de la seguridad y soberanía agroalimentaria, ya que las economías de diversos estados dependen de la agricultura rural”.

Se preguntó por qué los recursos invertidos en la agricultura urbana no fueron empleados para el pago de la deuda con productores de arroz, maíz y caña de azúcar, “quienes pusieron todo su esfuerzo, para intentar sostener la caída de la producción nacional y atendieron el llamado  de Ministerio de Agricultura y Tierras en su momento, incluso en medio de una de las crisis climáticas  más fuertes de los últimos 50 años”.

Desmoralización o no

Sobre señalamientos por parte del presidente del país, quien ha declarado que los comentarios de sectores productivos sobre la agricultura urbana tienen la  intención de desmoralizar al pueblo, Hopkins negó tal planteamiento.  “Si tuviéramos una visión tan simplista de la situación, podríamos pensar entonces que a nosotros no se nos paga el subsidio para desmoralizarnos… Simplemente creo que se está siendo irresponsable con el país”.

Subrayó que el llamado es a que se entienda que el problema es ocasionado por la drástica caída que ha presentado el sector nacional desde el 2008 hasta el presente.

Planes de siembra

Por su parte, el vicepresidente de Fedeagro acotó que los planes de siembra del gobierno “han sido muchas palabras y pocas acciones, y además de la causa de la caída nacional”.

Subrayó que uno de los daños más grandes que se ha cometido contra esta actividad económica, han sido las políticas de intervención de tierras productivas, amparadas en una “mentira de guerra al latifundio”.

-Se intervinieron fincas, hatos que producían mucha comida para Venezuela y que hoy en día es muy poco lo que producen.

Por su parte, Luis Jonás Reyes, aseguró que “sin complejos” ellos reconocen no sólo las experiencias positivas, sino también las negativas. Subrayó que esto forma parte de otra fase de “revisión de los espacios recuperados”, a fin de garantizar óptimos niveles de producción.

Asimismo, manifestó que con el Plan Agrícola de Siembra, sólo en Lara, se espera que para este primer trimestre de 2016 se lleven al mercado 114 mil toneladas de alimentos, extraídas del campo.

Aquiles Hopkins dijo desconocer si realmente la agricultura urbana podría abastecer el 20% de la demanda nacional como se ha difundido a través de medios e instituciones oficiales. Sin embargo, acotó que en la actualidad la agricultura rural abastece aproximadamente  el 40% del  consumo  en el país.

Experiencia de Lagunita

En Lara  existen algunos casos de agricultura urbana, como el de Lagunita del Roble, dirigido por Susana Escobar, quien relata que ya tienen ocho años de  trabajando en este proyecto que les permite abastecer a 3.625 familias y doce consejos comunales.

Cuenta que trabajan con producción en huertos y patios productivos en sietes hectáreas de terreno, cuya experiencia comparten con otros 40 patios productivos del punto y círculo de su base de misión.

“Iniciamos con la Misión AgroVenezuela y desde ahí nos hemos abocado al tema productivo”, comentó Escobar, quien relató que actualmente cosechan tomate, ají dulce, caraota  y pimentón, los cuales son distribuidos entre las ferias de hortalizas de PDVAL, Mercal y Lácteos Los Andes.

Al consultarles si no han tenido problemas con la adquisición de semillas, dijo que no, porque han creado su propio banco de semillas, que les permite mantenerse productivos.Caso contrario al fertilizante, que en ocasiones no llega a Agropatria.

Con esta propuesta emplean entre 20 y 28 personas de la comunidad.

Como parte de los 100 días de Agricultura Urbana, compartirán sus conocimientos y experiencias con otras comunidades.

Apoyo o abandono

Respecto a que los fletes son muy costosos e incrementan los precios de venta en la ciudad, razón por la cual se propone la agricultura urbana, Hopkins se preguntó si entonces el gobierno pretende acabar con la producción rural. Invitó al Ejecutivo nacional a investigar las razones por las cuales los traslados resultan tan costosos. Entre estos por falta de repuestos, cauchos y baterías.

En este sentido, el diputado del CLEL precisó que el programa no da la espalda a la agricultura formal, sino que se trata de un complemento que forma parte de los 14 motores productivos planteados por el gabinete económico venezolano, en los cuales apoyan rubros estratégicos como el café, maíz y caña de azúcar.

 

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