#OPINIÓN La Venezuela imaginada #19Ago

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Para recuperar nuestro país ya se escuchan las versiones de los más variados planes. Ese esfuerzo hay que tomarlo como un positivo aporte porque si no comenzamos a diseñar las acciones a implementar para reconstruir nuestra nación, partiendo de las ruinas en las que nos la están reduciendo, pecaremos de imprevistos de rutas debidamente trazadas para llevar a cabo dicha indispensable tarea. Hay que hacerlo, sin añoranzas nostálgicas que nos atrapen en el pasado, pero sí, con el inevitable recuerdo de lo que llegamos a ser en nuestro continente, para no dejar de tener en cuenta que nada se gana dando pasos hacia los abismos de las improvisaciones a las que nos seducen los populistas con sus pócimas salvacionistas. Es tiempo de confiar las riendas del país en manos de verdaderos estadistas, de servidores públicos bien pertrechos de conocimientos en cada área en la que deben tomar decisiones en representación de todos los venezolanos.

No solo hay que pensar en las variables económicas o financieras, hay otros temas de mucho valor y significación como por ejemplo la familia como base de la sociedad. Recuperar el sitial de la familia, será reimpulsar el respeto entre todos como parte de esa educación hogareña tan necesaria como la que formalmente deben recibir nuestros niños, niñas y jóvenes en las escuelas y universidades.

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Otro pilar clave es la estabilidad que dependerá, en buena medida, de las columnas de seguridad jurídica atada al principio de separación de poderes actualmente pulverizado en Venezuela. Después de esos procesos, será posible echar a andar los nuevos esquemas de la educación con calidad, como gran inversión social y estratégica con el fin de desarrollar económica y humanamente al país. En binomio con la buena educación, los programas de salud, porque sin un pueblo saludable olvidémonos de poder rendir en las dimensiones como lo soñamos ahora para cristalizar tantas ilusiones de ver florecer la paz y el progreso en Venezuela. Todo esquema que apunte a recuperar la economía tiene necesariamente que contemplar la idea de crear los puestos de trabajo para que la gente se gane la vida dignamente y contribuya a la vez a promover el país grande y boyante que todos queremos.

Hay que sembrar y cultivar el espíritu de superación de nuestra ciudadanía. Inculcar valores, buenos sentimientos, desde el de la solidaridad, mezclado con la idea de vivir en paz! De tener la posibilidad de caminar por parques, de circular sin miedo de ser atracados o expoliados. De disfrutar de actividades culturales. De expresarnos libremente, de leer el libro que se nos antoje. Tratar de ser los mejores en lo que nos corresponde actuar, sea cual sea el rol que desempeñemos, desde el carpintero hasta el científico que labora en un centro de investigaciones. Ser buenos ciudadanos, experimentar orgullo de lo bien que hagamos las cosas por el país y, particularmente, dentro de nuestras respectivas comunidades. Hacer respetar nuestros derechos comenzando por evidenciar que estamos siempre ganados y dispuestos a cumplir y honrar nuestros deberes ciudadanos. Esa es la Venezuela que juntos podemos edificar!

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