Arquidiocesana 25-01-15

Evangelizar: Pescar seres humanos para Dios

En el griego popular: Evangelio significaba “Buenas nuevas”, como manifestación de triunfo, alegría.
Poco a poco, la palabra “Evangelizar” se fue tomando como “anuncio de la salvación”. El hombre de habla hebrea disponía del término Evangelio para manifestar las Buenas Noticias. Tales como perdón de los pecados. Es el poder de Dios, en acción, a favor del hombre. Esa palabra “Evangelio”, viene a ser pues la expresión de la victoria definitiva de Dios y su plan salvífico.

Jesús viene a ser el mensajero de la Buena Nueva.

Él es el Evangelio, la gran noticia salvífica, la salvación en sí mismo.

La persona misma de Jesús, se convierte en el centro de la Buena Nueva, Jesús es el Evangelio (Marcos 1,1)

Cristo es la salvación. En efecto, en la Biblia un Ángel anuncia el nacimiento de un Niño, Jesús, como un Evangelio. “El ángel les dijo: dejen de temer, pues les anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo, les ha nacido un Salvador, que es Cristo, Señor, en la ciudad de David” (Lucas 2, 10ss)
Con Cristo está presente el Reino de Dios, el bien pleno.

Jesús da un mensaje que llega, que convence, y da sentido pleno a la vida, por eso las multitudes lo siguen, lo buscan afanosamente, porque saben que Él les ofrece una verdadera y gran noticia de Salvación. Ya que Él habla con autoridad.

Por supuesto la respuesta de ese evangelio no puede ser otra, que encauzar la vida según Dios y sus valores.

Dios ofrece su amor, su misericordia infinita, su perdón, su bondad.

Él desea que el hombre ponga su vida en concordancia con el Evangelio, “el que pierda su vida por mi causa, y la del Evangelio, la salvará” (Marcos 8,35)

Pues bien, todos los bautizados, debemos conocer y dejarnos impregnar del evangelio, estar convencidos de que Dios nos ama y que nos ofrece su salvación, que de verdad Dios sea para nosotros una gran noticia, un hecho, una realidad que forma parte de nuestro ser en positivo.

Pero luego debemos procurar cada uno “pescar seres humanos para Dios”, saberle anunciar al hombre de hoy la salvación desde la fe; lograr que el Evangelio se convierta en la gran noticia estimulante, comprometedora y realizante para sus vidas, y todo esto sin ser complacientes, ni rigoristas, sino justos y acertados.

Es necesario, por el cambio de la motivación, de la argumentación actualizada, redescubrir el sentido de la fe hoy.

Debemos tratar de de llevar al verdadero Dios, y de la forma más convincente posible a nuestros barrios, que son tantos en nuestras ciudades, como también a las urbanizaciones, a los gremios profesionales, a los técnicos, a todos.

Llevarlo al corazón de todas nuestras familias, hacerlo presente en el mundo cultural, educativo, comunicacional, económico.

¿Y quiénes debemos ser evangelizadores? Pues nosotros mismos. Cada uno en su ambiente, en su radio de influencia.

Desde Dios, podemos sanear nuestra sociedad, hacerla más humana, más digna, porque Dios es para nosotros la base de la honestidad, justicia, paz y bien. Dios es la fuente de la moral.

Ya el mismo Libertador sabiamente nos dijo: “sin la ciencia de la religión, la moral carece de base.”

Es tan importante llevar la Buena Noticia de la fe en Dios, de que Dios nos ama, de que somos hermanos, de que debemos construir un mundo más humano, de que existe vida después de la muerte.

Por eso debemos orar, hablar con Dios y enseñar a hacerlo a los niños, a los jóvenes, a quien lo desee aprender y no sepa cómo.

Debemos leer la Biblia, la palabra de Dios, conocer nuestra doctrina cristiana, nuestra historia eclesial, nuestra liturgia, nuestra moral, nuestra eclesiología, nuestra doctrina social, nuestros santos, esto nos da certeza, nos da seguridad mental y práctica.

Procuremos dar catecismo en todas nuestras escuelas desde los valores. Este es uno de los grandes servicios que le podemos prestar a nuestra infancia y a la patria.

La Evangelización exige fortalecer la Pastoral de Conjunto que se expresa en los diversos tipos de pastoral –familiar, juvenil, vocacional, social, catequéticas, litúrgica, entre otras-.

El Santo Padre, en Cristo, nos invita a trabajar en la nueva Evangelización, con un nuevo entusiasmo, con nuevos métodos, nueva expresión, aquí en esta hermosa tierra.

Procuremos hacer visible como consecuencia de la Evangelización, la honradez, la justicia, la verdad y la amistad.

En una palabra, procuremos impregnar de Cristo las estructuras sociales, tanto en el mundo del pensamiento, como de la actuación y del sentimiento, todo esto, en actitud pluralista, no es otra cosa que la Evangelización de la cultura, o la manera de ser de un pueblo. Recordemos pues con entusiasmo y responsabilidad que Jesucristo te dice a ti y a mí, desde nuestra historia y realidad: “Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres”, para el amor a Dios y al prójimo, construyendo cada día la gran familia, de los hijos de Dios.

Mons. Antonio José López Castillo
Arzobispo de Barquisimeto.

Santo Padre

La confesión no es la tintorería que te quita la mancha

El Santo Padre recuerda que Dios perdona todo

Ciudad del Vaticano, 23 de enero de 2015 (Zenit.org)
… la confesión no es un ‘juicio’ sino un ‘encuentro’ con Dios que perdona y olvida cada pecado a la persona que no se cansa de pedir su misericordia… el trabajo de Dios es un trabajo bonito: reconciliar. Porque “nuestro Dios perdona” cualquier pecado, lo perdona siempre y hace fiesta cuando uno le pide perdón y olvida todo.

Evangelio

Marcos (1,14-20): Jesús proclama el Evangelio. Decía: «Está cerca el reino de Dios: convertíos.», vio a Simón y su hermano Andrés. Jesús les dijo: «Venid y os haré pescadores de hombres.» Dejaron las redes y lo siguieron. Así también, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan. Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

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