“El Pan de vida”

Notas Pastorales – Domingo XVIII Tiempo Ordinario/B

“El Pan de vida”

Jesús les contesto: “Yo soy el pan de la vida”. El ofrece, un alimento que dura y da vida eterna (Jn 6, 27) La Palabra Eucaristía ha prevalecido en el uso Cristiano para referirse a la acción instituida por Jesús, en la víspera de su muerte.

Mientras comían, Jesús tomó pan, pronuncio la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen y coman, esto es mi cuerpo. Después tomó una copa, dio gracias y se la pasó, diciendo: beban todos de ella: esta es mi sangre, la sangre de la Alianza, que es derramada por muchos, para el perdón de sus pecados”. Mt. 26, 26-28.

Cristo es el pan de vida, desde su palabra, que ofrece la vida eterna a los que tengan fe en El, así lo afirma Jn. 6,27; Trabajen, no por el alimento de un día, sino por el alimento que permanece y da vida eterna.

La misma dimensión de comida, posee un valor religioso, por cuanto crea relaciones de fe entre los comensales, y entre ellos y Dios omnipotente. Todo esto se realiza en Cristo, porque, El es el Pan de vida, desde su palabra, y después por su carne y su sangre, dados como bebida y comida. Jn. 6,51.

Cristo reivindica la misión de ofrecer su vida en rescate por muchos Mc. 10, 15. Así su muerte reemplazará los sacrificios de la alianza antigua dando vida eterna. Los cristianos al comer su cuerpo inmolado en la Cruz y al beber su sangre, derramada desde su cruz; estarán unidos a su sacrificio supremo. Y les dice a sus apóstoles, hagan esto en memoria mía 1 Cor. 11,25.

El pasar el pan al cuerpo y vino a la sangre, manifiesta el paso de la  muerte a la vida; de la esclavitud del pecado a la libertad de los hijos de Dios. Es la vinculación de un modo especial, con Jesucristo resucitado. Por ello Cristo desde la Eucaristía, sigue siendo el pan de vida.

Cuánto bien hace la Santa misa dominical y diaria a los padres y madres, a las hijas y a los hijos, a las hermanas y hermanos, a la comunidad toda. Procuremos asistir especialmente a la misa dominical personalmente o en familia, para así desde la liturgia de la Palabra y desde la liturgia Eucarística, fortalecer permanentemente, nuestra fe católica y cristiana.

-Que así sea-

Mons. Antonio José López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto

 

Iglesia en Marcha

Con motivo de celebrar el día nacional del Diacono Permanente, invitamos a nuestros hermanos Diáconos, Presbíteros, lectores, acólitos, Ministros Extraordinarios y estudiantes de la escuela de formación del diaconado permanente, a misa en la santa Iglesia catedral el viernes 10 de agosto a las 7:00p.m., presidida por el Excelentísimo Mons. Tulio Manuel Chirivella y

el Vicario General Pbro. Owaldo Araque

Gran bingo solidario A beneficio de las obras de la Iglesia El Salvador

1ero. de septiembre del 2012 a partir de las 2 p.m.

Centro Pastoral Mons. Benitez, Av. Libertador

tel 0251-2522827

-La Renovación Carismática Católica invita a la misa Arquidiocesana de alabanza y oración por los enfermos, el 19/08 a las 11:30a.m.-celebrada por el Padre Rafael Chávez- en la parroquia La Milagrosa (Car. 15 / Calles 35 y 36) Infor.: 0416-1209588

-Curso vacacional de cuatro y guitarra para niños y adultos. Infor.: 0414-5264845. Invita: Alegres en el Señor.

-El Centro de Atención a la Familia de la Pastoral Familiar, asesora a personas, parejas y/o familias que requieran apoyo para resolver sus conflictos familiares. Citas: 0251-7190050

Peregrinación

Santuario “Jesús Misericordioso” en Argentina, infor.: 0251-2522680 – 0414-0551051 y 0416-1571891

Santuario de Ntra. Sra. del Valle, Margarita,  infor.: 0414-0551051 y 0416-1571891

Viajes

-Viaje a la Isla de Margarita, del 06 al 12/09, -pasajes ida y vuelta en avión desde Barquisimeto, (todo incluido y facilidades de pago) Inf.: 0416-4081955 Padre Enrique Guerra

El Ministerio de Peregrinaciones y Recreación “Divina Pastora” y la Parroquia Santa Cruz invitan a:

Paseo de vacaciones a Mérida 5 días y 4 noches del 29/08 al 03/09

Paseo recreacional para niños, jóvenes y adultos al parque temático El Señor de los Aliños en Quibor, el 26/08. -incluye eucaristía- Infor.: 0426-452.43.81-0416-953.94.30-0412-781.80.13

Retiro

-Te invitamos a vivir la experiencia de una semana de ejercicios espirituales del 10 al 17/08 y fin de semana de retiro del 17 al 19/08, en Humocaro Alto -casa de espiritualidad la porciúncula- al lado del Monasterio Trapense Ntra. Sra. de Coromoto. Inf.: 0416-3558071 Lic. Jesús Ramírez

Salmo 77

El Señor les dio un trigo celeste

Lo que oímos y aprendimos,

lo que nuestros padres nos contaron,

lo contaremos a la futura generación:

las alabanzas del Señor, su poder.

Dio orden a las altas nubes,

abrió las compuertas del cielo:

hizo llover sobre ellos maná,

les dio un trigo celeste.

Y el hombre comió pan de ángeles,

les mandó provisiones hasta la hartura.

Los hizo entrar por las santas fronteras,

hasta el monte que su diestra había adquirido.

Ama… como a ti mismo

Del amor al prójimo se habla con mas frecuencia y más extensamente que del amor a sí mismo. Sin embargo, el amor a sí mismo es –según el mandamiento de Jesús- la condición previa y la medida para el amor al prójimo. Amarse a sí mismo es ante todo reconocer que uno es digno de ser amado. Yo con todas mis buenas y malas cualidades, con mis logros y mis fracasos. Porque esto es bien cierto: Dios me quiere. A mí, con todo lo que me hace inconfundible y singular. Puesto que Dios me quiere tal como soy, puedo vivir con los demás sin sentir envidia, y alabar a Dios.

Puedo aceptarme a mí mismo, descubrir mis talentos y capacidades; intentar superar mis debilidades, apoyándome en la gracia de Dios. Puedo alegrarme cuando otros me alaban, pero también acoger con discernimiento las censuras y represiones; en una palabra, tener hacia mí mismo un amor humilde, que se apoya en la mirada benevolente de Dios; un amor a mí mismo que se basa en la confianza de que Dios no me abandona.

Catecismo Católico

Solidaridad y crecimiento común de los hombres

La solidaridad debe captarse, ante todo, en su valor de principio social ordenador de las instituciones, según el cual las “estructuras de pecado” que dominan las relaciones entre las personas y los pueblos, deben ser superadas y transformadas en estructuras de solidaridad, mediante la creación o la oportuna modificación de las leyes, reglas de mercado, ordenamientos.

 

La solidaridad  es también una verdadera y propia virtud moral, no un “sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos”

 

El principio de solidaridad implica que los hombres de nuestro tiempo cultiven aún más la conciencia de la deuda que tienen con la sociedad en la cual están insertos: son deudores de aquellas condiciones que facilitan la existencia humana, así como del patrimonio, indivisible e indispensable, constituido por la cultura, el conocimiento científico y tecnológico, los bienes materiales e inmateriales, y todo aquello que la actividad humana ha producido. Semejante deuda se salda con las diversas manifestaciones de la actuación social, de manera que el camino de los hombres no se interrumpa, sino que permanezca abierto para las generaciones presentes y futuras, llamadas unas y otras a compartir, en la solidaridad, el mismo don.

El compromiso en esta dirección se traduce en la aportación positiva que nunca debe faltar a la causa común, en la búsqueda de los puntos de posible entendimiento incluso allí donde prevalece una lógica de separación y fragmentación, en la disposición para gastarse por el bien del otro, superando cualquier forma de individualismo y particularismo.

Compendio de la doctrina social de la Iglesia

Conferencia Episcopal Venezolana

Santo Padre

‘LA UNIÓN CON DIOS NO ALEJA DEL MUNDO’

Palabras de Benedicto XVI en la Audiencia General

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 13 junio 2012 (ZENIT.org).- La Audiencia General en la Aula Pablo VI, donde Benedicto XVI se ha encontrado con grupos de fieles llegados de Italia y del mundo.

Queridos hermanos y hermanas:

El encuentro diario con el Señor y la frecuencia a los sacramentos nos permiten abrir nuestra mente y nuestro corazón a su presencia, a sus palabras, a su acción. La oración no es solamente el aliento del alma, sino, para usar una imagen, es también el oasis de paz en el que podemos sacar el agua que alimenta nuestra vida espiritual y transforma nuestra existencia. Y Dios nos atrae hacia sí, nos hace subir a la montaña de la santidad, para que estemos siempre más cerca de Él, ofreciéndonos a lo largo del camino luz y consuelo. Esta es la experiencia personal a la que san Pablo se refiere en el capítulo 12 de la Segunda Carta a los Corintios,…

…San Pablo es muy consciente de ser un “siervo inútil” (Lc. 17,10) –no es él quien ha hecho las grandes cosas, es el Señor–, un “vaso de barro” (2 Cor. 4,7), en el cual Dios pone la riqueza y el poder de su gracia.

Así, en la medida en que crece nuestra unión con el Señor y se intensifica nuestra oración, también nosotros vamos a lo esencial y comprendemos que no es el poder de nuestros medios, de nuestras virtudes, de nuestras capacidades lo que realiza el Reino de Dios, sino es Dios que obra maravillas a través de nuestra debilidad, de nuestra insuficiencia a lo encomendado. Debemos, por tanto, tener la humildad para no confiar simplemente en nosotros mismos, sino de trabajar, con la ayuda del Señor, en la viña del Señor, confiándonos en Él como frágiles “vasos de barro”.

Evangelio

Juan (6,24-35): En aquel tiempo, al no ver allí a Jesús ni a sus discípulos, la gente subió a las barcas y se dirigió en busca suya a Cafarnaún.

Al llegar a la otra orilla del lago, encontraron a Jesús y le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?» Jesús les dijo: «Os aseguro que vosotros no me buscáis porque hayáis visto las señales milagrosas, sino porque habéis comido hasta hartaros. No trabajéis por la comida que se acaba, sino por la comida que permanece y os da vida eterna. Ésta es la comida que os dará el Hijo del hombre, porque Dios, el Padre, ha puesto su sello en él.» Le preguntaron: «¿Qué debemos hacer para que nuestras obras sean las obras de Dios?»  Jesús les contestó: «La obra de Dios es que creáis en aquel que él ha enviado.» «¿Y qué señal puedes darnos –le preguntaron– para que, al verla, te creamos? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: “Dios les dio a comer pan del cielo.”» Jesús les contestó: «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio el pan del cielo. ¡Mi Padre es quien os da el verdadero pan del cielo! Porque el pan que Dios da es aquel que ha bajado del cielo y da vida al mundo.» Ellos le pidieron: «Señor, danos siempre ese pan.» Y Jesús les dijo: «Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca más tendrá hambre, y el que en mí cree, nunca más tendrá sed.»  Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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