Por la puerta del sol – Cagliostro (1)

Amanda N. de Victoria |

La única manera de conocer la historia es leyendo, entender el por qué encontramos como en el artículo de hoy, la existencia de dos hombres con el mismo nombre, el uno como farsante y el otro como maestro espiritual (?)
Veamos pues: Cagliostro, nacido en el siglo XVII en Italia es señalado como el gran artífice de la estafa. Comenzó por envolver su origen y primeras aventuras en las más profundas tinieblas.
Las primeras fechorías como hábil falsificador las cometió en su ciudad natal, de donde fue obligado a huir, perseguido por la justicia a causa de varias estafas cometidas en perjuicio de un compatriota suyo a quien dejó en la calle robándole su plata, para emprender largos viajes con el dinero robado. Después de convertirse en rico echó las bases de su popularidad, igualmente las de su fortuna singular. En cada país a donde llegaba (Grecia, Turquía, Malta, Arabia) se identificaba con títulos diferentes. Se aprovechaba no solo de la ignorancia de los pueblos, sino de los pocos conocimientos que había adquirido en Alquimia y en medicina que le dieron gran éxito en aquellas poblaciones ignorantes, en donde se identificaba como adivino, consejero espiritual, hipnotizador etc. Fue considerado todo un personaje en las cortes del rey Luís XV de Francia y de su hijo Luís XVI. Dentro de sus correrías logró fácilmente obtener fama, harenes y palacios; tuvo tanta suerte que hasta la autoridad mayor de la Meca le otorgó una decidida protección porque se sentía honrado con su presencia en aquel pueblo.
Para el grupo de sus seguidores y admiradores no había nada que su gran maestro no pudiera hacer: Transformaba el plomo en oro, aumentaba el tamaño de los diamantes, juraban que sus misteriosos elíxires curaba a enfermos desahuciados, que conocía el pasado y predecía el futuro. No eran solo las masas ignorantes las que creían en este vulgar charlatán que deslumbró a Europa durante años, también supo embaucar a reyes, príncipes, hombres de la iglesia, de ciencia y filósofos.
Este embaucador fue contemporáneo de Casanova quien le hacía competencia atribuyéndose los mismos poderes con artimañas, incluso la de hacerse invisible, de este último dio fe el mismo Goethe en uno de sus libros, igual dio fe de este personaje Alejandro Dumas (padre) en su novela “Memorias de un Médico”.
Cuando sus andanzas empezaron a adquirir cierta notoriedad, se vió forzado a huir a Egipto donde aprendió algunas frases en árabe que le fueron valiosas en sus engaños y fechorías; a Egipto llegó acompañado de un amigo, otro oscuro milagroso alquimista llamado “Maestro Altothas” Al llegar a Egipto recibe Cagliostro la Gran Gnosis (Transmisión espiritual del sacerdocio egipcio). En 1776 él mismo se proclama fundador de la Secta Masónica Egipcia. Allí se casa con una muchacha de la sociedad cuyo padre tenía un negocio donde se fundía el cobre, aumentando con este enlace su fabulosa fortuna. Trabó amistad con el Conde de Saint -Germán, rey de los impostores, quien le enseñó la fórmula del elíxir de la eterna juventud. Sin tener conocimientos de Anatomía quiso emular las obras mitológicas de Leonardo da Vinci, sin lograrlo.
La soberbia de creerse el único que podía hacer “milagros” lo llevó a embaucar a bobos y a reyes que pusieron fortunas enteras en sus manos para multiplicarlas, cosa que logró hacer pero en su beneficio, posesionándose de lo que otros le confiaron, dejando a muchos en la ruina.
Continúa la próxima semana
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