#OPINIÓN ¿A dónde?

Carlos Mujica | Foto: Archivo/Referencial |

Habíamos informado del descubrimiento de la energía pura y neutra procedente de las estrellas que llena todo el espacio del Universo. La partícula de esa energía es virtual, sin masa. Mientras que la partícula de la energía denominada “energía eléctrica” (la energía en la masa), es real, tiene masa.

¿A dónde va esa energía del espacio? La energía del espacio va a la masa de la materia granular; la materia en el Universo es un agregado de partículas compuestas por átomos que cohesionados toman las formas de la materia, y que en los cuerpos se constituyen en sistemas, como, por ejemplo, el sistema solar. Las galaxias con sus millones y millones de estrellas, y con sus incuantificables cuerpos ponderables como planetas, se organizan en sistemas sujetos, en todos los casos, a una estrella, en torno al cual giran y rotan.

Apreciado desde el enfoque que precede, el Universo es un cuerpo vital en la cual, podemos decir, la energía es su sangre, su medio vivificante, su medio cohecionante. Como sucede con el agua en el polvo de tierra que lo convierte en barro; el polvo cohesionado mediante la molécula de agua.

De modo que la energía que ingresa desde el espacio alas partículas de la masa de la materia: pasa de un gránulo a otro en su función energética, en su función vital, en su función de coherencia; es decir, la energía se mueve en sus funciones por todas y cada una de las partículas de los cuerpos materiales que forman el universo de la masa.

Ahora bien, si en el espacio del Universo, la función de imponderabilidad se ejerce mediante una energía pura y neutra; la energía que ingresa a la masa de la partícula es responsable de la ponderabilidad de la materia. La ponderabilidad de la materia obedece a la función atractiva de la gravitación. La atracción es ponderabilidad, es el peso de las cosas.

De modo reflexivo, la energía es el alma del Universo. Mientras que en el espacio la energía sirve de soporte imponderable para los cuerpos; fenómeno este que hace imponderable a todos los cuerpos que se mueven en él.

Esta misma energía del espacio que ingresa a las partículas de la masa, por el hecho de integrarse a la masa, conjuntamente con ella asume la condición de la imponderabilidad de la materia. La ecuación de Einstein es clara: la masa multiplicada por la velocidad de la energía al cuadrado es energía. La energía, pues, pasa del espacio a la masa. Es todo por hoy.

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