Arquidiocesana 16-02-14

Los diez mandamientos

El evangelio de hoy nos recuerda que Cristo no ha venido a abolir la ley, sino a darle plenitud. Por ello, reflexionemos sobre los 10 mandamientos de la ley de Dios. Los Diez Mandamientos se deben entender en el marco de la alianza entre Dios y su pueblo. Estos mandamientos, siguen vigentes hoy.

1°. Amarás a Dios sobre todas las cosas. Dios es Padre. El es origen de lo creado.
Él nos dice “Yo soy el Santo, en medio de ti y no me complazco en destruir” (Os 11,9). Es Él, el todopoderoso y el Dios de los débiles; Él hace resonar su voz en el estruendo de la tormenta, y en el murmullo de la brisa. Dios, se nos revela como el Padre que nos amó primero, nos exige pero no cesa de amarnos. Por ello Jesús afirma, cuando oren, digan, “Padre”; y así de un corazón agradecido de hijos, por tantas bondades y amor infinito de Dios Padre, sólo puede surgir un amarlo con todo el corazón y decirle por siempre “Señor mío y Dios mío”

2°. No tomar el nombre de Dios en vano: Sería irrespetar el nombre de Dios el jurar por cosas sin importancia o por falsedades, ya que se implicaría a Dios en la mentira; la sinceridad para con Dios, es signo de un corazón creyente y noble.

3° Santificar las fiestas: el domingo es día del Señor porque celebramos su resurrección. Así festejamos la nueva creación en Jesucristo. Muy especialmente con la Eucaristía dominical, se adora al Dios uno y trino, se fortalece la fe personal y se consolida el espíritu comunitario, como pueblo de Dios; el descanso, es necesario para recuperar las fuerzas. Pero es conveniente ver la vida en forma pluralista, y no solo unidimensionalmente, es justo el tener, pero a partir del ser.

El domingo es tiempo de fe personal más intenso, pero también de compartir en familia y comunitariamente la convicción religiosa y la vida toda.

4°. Honrar al padre y a la madre: la Familia es para los cristianos la Iglesia doméstica; es en la familia donde se aprenden los verdaderos valores, y se inicia la convivencia social. La gratitud hacia los padres es un gesto merecido por quienes lo han dado todo por nosotros “Honra a tu padre y a tu madre… para que seas feliz y se prolongue tu vida sobre la tierra” (Ef. 6,1). El buen hijo es merecedor de respeto, porque es una manera muy especial de ser grandes de corazón.

5°. No matar: la vida es un don que proviene de Dios. Solo Dios es dueño de la vida humana; matan la vida, los homicidios, las torturas, los abortos provocados, los suicidios, las drogas, el alcoholismo, los secuestros, el terrorismo, la miseria, la contaminación, la invasión, la corrupción.

6°. No cometer actos impuros

9°. No consentir pensamiento ni deseos impuros:

La sexualidad bien entendida, contribuye a la formación de la personalidad humana. De esta suerte la mujer y el hombre, con sus diferencias complementarias, están llamados a la comunicación como también a participar en la capacidad de amar a través de una vida responsable. Allí la vida familiar es determinante; la iglesia invita a una maternidad y paternidad responsable.

Este mandamiento resguarda la fidelidad, y evita la desintegración familiar, como también rechaza la perversión sexual; una familia bien constituida en el amor y la fe; más aún desde una comprensión sacramental, es fermento de estabilidad social.
7°. No robar

10°. No codiciar los bienes ajenos:

El hombre es un ser digno; la Iglesia experta en humanidad, recuerda que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. El robo, tanto el arrebatar una cadena, como también el cobrar sin trabajar, los reposeros, o el que asalta al tesoro público, bajo el título de sobornos, porcentajes indebidos, chantajes o mordidas a todos los niveles, que denominamos estos últimos ladrones, de cuello blanco, es lo mismo que cuando se trafica con niños o con droga, o se compran dirigentes políticos. En fin la codicia que se vuelve insaciable, sigue esclavizando al hombre.

8°. No decir falsos testimonios, ni mentir: Cristo es la luz del mundo. Él nos conduce a la verdad completa, si lo seguimos, vivimos en la verdad. El hombre se realiza en la veracidad. Ahora bien, la verdad es atacada por la mentira, el engaño, la calumnia, muchas veces se vive de apariencias, hipocresías, juramentos falsos, por eso este mandamiento es una invitación a la coherencia, a la autenticidad personal y comunitaria, recordemos siempre que la verdad nos hará libres.

Vivamos el espíritu de estos mandamientos bíblicos y entenderemos que amar a Dios y al prójimo a través de hechos concretos es cumplir la ley.

Mons. Antonio José López Castillo
Arzobispo de Barquisimeto

Evangelio

(Mt 5,17-37) En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos. Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos. Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

Santo Padre

Francisco: la coherencia es un factor indispensable en la educación de los jóvenes
Ciudad del Vaticano, 13 de febrero de 2014 (Zenit.org)

Francisco ha afirmado que la educación católica es “uno de los desafíos más importantes de la Iglesia, comprometida hoy en realizar la nueva evangelización en un contexto histórico y cultural en constante transformación”. Por eso ha indicado tres aspectos fundamentales al respecto

En primer lugar “el valor del diálogo en la educación”

El segundo aspecto que el Papa ha explicado en su discurso es “la preparación cualificada de los formadores”

El tercer y último aspecto del que Francisco ha hablado a los participantes de la Plenaria de la Congregación para la Educación Católica, es sobre las “instituciones educativas”, es decir, las escuelas y Universidades católicas y eclesiásticas

… “nos invitan a reflexionar seriamente sobre las numerosas instituciones formativas dispersas en todo el mundo y su responsabilidad de expresar una presencia viva del Evangelio en el campo de la educación, de la ciencia y de la cultura”. Asimismo ha señalado que es necesario que las instituciones académicas católicas “no se aíslen del mundo, sino que sepan entrar con valentía en el areópago de las culturas actuales y ponerse en diálogo, consciente del don que tienen para ofrecer a todos”.

 

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