Lectura – Antonio Salieri

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“Envejezco sin gloria”. Fue la socorrida expresión de este compositor que consagró su vida a la música, pero que la vida se ocupó de desconocer sus valiosos méritos. Vaya pues mi modesto recordatorio en su homenaje.

Fue el poeta Alexander Puschkin quien fundamentado en comentarios que se divulgaron después de la muerte de Wolfgang Amadeus Mozart, el alma musical de Salzburgo, que Salieri había envenenado a Mozart, quien se le ocurrió escribir la obra: Mozart y Salieri. La rápida acogida de esta obra indujo al compositor ruso Alexander Rimsky-Korsakova escribir una ópera con el mismo nombre basada en la obra del poeta Puschkin. Como se sabe este trabajo de Puschkin motivó que el cine hollywoodense filmara la película Mozart. De modo que esos falsos comentarios desprestigiaron la memoria del pacífico Salieri.

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Antonio Salieri fue un famoso compositor italiano de su época. Maestro de Beethoven y de Schubert. Escribió treinta y nueve óperas; diez de las cueles fueron exitosas en sus representaciones. Salieri no hizo otra cosa en toda su vida que escribir óperas. Para la inauguración del teatro la Scala de Milán, en 1778, escribió la ópera: “Europa reconocida”. Salieri recibió formación musical de Gluck en París. Mozart murió muy joven, tenía 35 años, y Salieri había sido su amigo. Pero después de su desaparición los comentarios adversos dieron crédito a la más negativa de las visiones que se tejieron contra él.
Saliera era un hombre callado, tímido, humilde, emotivo. “No puedo hacer nada contra las emociones”, solía decir; de él es la frase: “envejezco sin gloria”. Armida fue su opera preferida. La pureza de la bien timbrada voz de la soprano italiana de apellido Bártoli, en digno gesto de reconocimiento, ha dado voz a su valioso repertorio musical.

Maltratado por los años hubo de usar un bastón para apoyarse. El bastón tenía tallados en él dos imágenes: una con un rostro y la otra con dos rostros. Ambos eran rostros de la misma mujer. En ellas idealizala imagen femenina de Armida, personaje de la ópera del mismo nombre. Posiblemente este nombre venga de alguna fémina de quien Salieri en su callada y tímida existencia se habría prendado. Como Dulcinea del Toboso para el Quijote fue este amor de Salieri por Armida, su gran ideal; quizá una bella mujer que tal vez sin saberlo despertó en él sus más puras pasiones. Tanto la hubo de amar que hizo grabar en su bastón su rostro para que le acompañara tanto en su vena musical como en su marchitante existencia en extinción.
La gloria de Salieri estuvo con él como compositor, no en los efímeros éxitos pasajeros del espectáculo.

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@carlosmujica928

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